4.- Patrimonio

Si entendemos por Patrimonio el conjunto de costumbres, usos, hábitos, técnicas y medios materiales o naturales existentes en una sociedad en un momento determinado, tanto si se considera herencia común de la colectividad o es fruto de la iniciativa próxima en el tiempo de los miembros que la forman, debemos indicar que nuestro patrimonio no es comparable, en términos cualitativos/cuantitativos, con otros pueblos cercanos.

Dicho lo anterior, sí proclamamos que, huérfanos de grandes “obras maestras”, tenemos otras, pequeñas y humildes, que constituyen un legado importante por cuanto suponen el esfuerzo constante y tenaz de los hombres que, desde tiempo inmemorial, habitaron nuestro Valle. A este legado debemos añadir la impresionante belleza de nuestras montañas, de nuestros bosques y de nuestros árboles, tal vez milenarios, que los pueblan.

Hemos dicho que no tenemos “grandes monumentos”. Pero sí pequeñas “maravillas” que embellecen y contribuyen a dar un “toque” armónico que ayuda aún más, si cabe, a darle una estética diferente.

4.1.- El estudio de nuestro Patrimonio abarca los siguientes apartados:

4.1.1. Patrimonio que se halla dentro de los límites de la población.

4.1.2. El que es fruto del trabajo de nuestros antepasados y que se extiende fuera de los límites del pueblo, y

4.1.3. El medio físico-natural..

4.1.1.- PATRIMONIO DENTRO DE LA POBLACIÓN.

I.- EL CALVARIO

Subiendo desde Vall d’Uixó, dirección Segorbe, a tres kilómetros de la ermita de Sant Josep, encontrarás a la izquierda, siguiendo el sentido de la marcha, una gran peña. La conocemos, desde tiempo inmemorial, como “La Peña de la Novia”. (Cuando hablemos de tradiciones señalaremos el por qué de su nombre). A unos ciento cincuenta metros de la Peña, pasada una curva a derecha, te dará la bienvenida al Pueblo la Ermita del Cristo del Calvario.

ermita del Calvario

Según Salvador Berenguer Herrero, a finales del siglo XIX, se hizo cargo de la Parroquia un joven cura, nartural de Nules, llamado Trinitario, Mosen Trinitario. Dinámico y emprendedor, según nuestro  informador, consiguió que sus feligreses apoyaran la idea de levantar una ermita en honor del Cristo de la Agonía. El apoyo inmediato de tío Salvauret, alias “Parentoni”, consiguió que el resto se ilusionara y el proyecto se llevara a cabo. La situación donde debía erigirse la ermita, en una ladera, orientada al sur, del monte Bobolar, en terrenos propiedad del tío “Parentoni”, pareció idónea al Obispo.

Y se inció la obra. El alcalde, en aquellos momentos era el tío “Malago”, organizó y distribuyó el trabajo de forma que, de las familias “pudientes” del pueblo, cada una de ellas se ancargara de una de las cuatro calzadas. Los menos pudientes debían colaborar con un día de trabajo al mes o, si fuera necesario, con otro más.

El Calvari sigue como fue proyectado: cuatro calzadas, con tras hornacinas en cada una de las tres primeras calzadas y cuatro mas la ermita en la última. En su interior bellas cerámicas representando los misterios de  la Pasión de Jesús.

En la última calzada, la Capilla y, al final, en una pequeña “placeta” y en el muro encalado que cierra el recinto, los dolores de la Virgen, reproducción de los originales, destruidos en 1936.

 

 

 

 

 

 

En el centro de la última calzada, coronada por “el simbolet”, se encuentra la ermita y en su interior, vigilante, y como dando la bienvenida al que llega, el Cristo de la Agonía, el “Cristo del Calvari” como le llamamos todos los del pueblo.

La talla es del 39. La familia Galindo Rodríguez hizo donación de la nueva imagen que fue bendecida por su hijo, Mossén Eduardo Galindo, capellán caastrense de la Armada.

La capilla es pequeña y acogedora. A la derecha, sobre un atril, una pequeña imagen de la Virgen Dolorosa; en su regazo su Hijo desprendido y descendido del madero. Desconocemos su antigüedad, pero seguramente es anterior a la construcción del Calvario. Según testimonio de Vicente Herrero Valls, sacristán de la Parroquia desde hace más de cincuenta años, la imagen fue encontrada por D. Eduando Galindo en un “cañizar”.

A la izquierda, una minúscula sacristía y a ambos lados sendos cuadros: una de la Virgen de la Cueva Santa y un “primer plano” del rostro de Jesús, de escaso valor.

A pesar de la sencillez del recinto, todo el conjunto es armónico y tranquilo. Las tardes, allí, en el Calvario – sobre todo las de primavera y verano, declinado el sol – son serenas y plácidas.

La fiesta del Cristo del Calvario se celebra el tercer domingo de noviembre. Es un gran acontecimiento. El viernes santo se celebra una espectacular procesión desde la Iglesia Parroquial a la ermita.

II.- EL NUCLEO URBANO

Es innegable el origen árabe del pueblo. El trazado y distribución de las calles del “Castelllet”, primer núcleo o lugar que fue habitado, no ofrece dudas. Alrededor del pequeño castillo de Alfandech (Piló) la disposición de las casas sigue el trazado del pequeño cerro. Asentadas sobre la “roca viva”, se integran de forma perfecta en el entorno. Casas de robustas paredes de piedra que mantenían una temperatura constante todo el año

 

Pequeños rincones, reducidas plazas, silenciosas y tranquilas

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Calles empinadas,estrechas, tortuosas, algunas de ellas sin salida

 

 

 

 

 

 

 

III.- EL TEMPLO

A principios del s. XVII, los lugares de Castro y Benispdón, con 35 casas, tenía una parroquia dedicada a San Agustín. En la misma época, se ordenó edificar un nuevo templo parroquial en Alfondeguilla bajo la advocación de San Bartolomé y “se derribase la vieja que había sido mezquita de moros”.

Del templo primitivo quizá queden la nave central y el contrafuerte del pasaje de San Bartolomé. Sin duda el conjunto fue ampliándose paulatinamente. Tal vez la torre del reloj y el campanario se construirían con posterioridad. En la capilla llamada “ de la comunión”, situada a la izquierda, según se entra, se encontraron restos de un antiguo cementerio. Nadie se preocupo. Sencillamente se cubrieron sin más…

Con ocasión de un concierto de campanas que dieron los técnicos del “Micalet” de la Catedral de Valencia, se supo que el reloj es una joya de las que quedan cuatro o cinco en España.

IV.- EL LAVADERO (LLAVAOR)

Hubo hasta mediados del siglo pasado, dos lavaderos. Uno de ellos ciertamente precioso. En la actualidad solo existe medio Los otros desaparecieron cuando la expansión del pueblo se hizo urgente. La parte que queda, mantiene su  belleza, pero le falta la luz cegadora de antaño, el aire fresco y el sol que le daba una plasticidad asombrosa. Es un remedo de lo que fue: está como huérfano, triste y silencioso. El consultorio médico y la biblioteca han podido con el entrañable “llavaor”…Las losas rodeno están en su sitio esperando futuribles que ya no se darán

Existía, hasta madiados del siglo pasado, dos lugares donde se fregaban todos los utensilios de cocina: “L’Escuraor” y “la Canaleta”. Ambos desaparecidos. Utilizaban el agua limpia que, desde el pequeño y último azud del Belcaire, llenaba la balsa de riego que después  alimentaba  el “llavaor”. Cumplían, como el llavaor, una misión social importante: el encuentro periódico de las mujeres del pueblo que ayudaba, sin duda, a cohesionar el sentimiento de pertencia a la comunidad.

Solo nos queda, de la “Canaleta”, alguna piedra marcada y desgastada, herida, por el trajín de los cacharros, del estropajo, el jabón y la “terreta”.

El pueblo se fue extendiendo. Primero la calle Nueva; después nacieron otras que fueron tomando, como en la época gremial, los nombres que cuadraban y se ajustaban a los oficios o situaciones: Acequia, Pastores, Morera, Molino, Mayor, Calvario… que mantuvieron la gracia y la estética de las primeras…

… Plazas nuevas: Iglesia o Ayutamiento, Castro

 

 

 

 

 

 

Y  las modernas cuyo topónimo tiene ya una relación causal con otras realidades no precisamente gremialisticas: Bechí, Vall de Uxó, Escuelas, Herrero Tejedor…Plaza Diputación.

 

 

 

 

 

 

4.1.2.- EL LEGADO PATRIMONIAL DE NUESTROS ANTEPASADOS.

Desde el siglo VIII hasta principios del  XX, nuestros antepasados, con esfuerzo que superaba los medios de que disponían, llevaron a cabo la extraordinaria tarea de dominar la difícil y abrupta naturaleza del valle.

Esta tarea la llevaron a cabo, por una parte, “abancalando” la montaña; por otra “domesticando” el agua.

De aquel maravilloso legado buena parte se ha perdido. Muchas de las plantaciones han sido colonizadas por pino y matorral adivinándose el esqueleto de lo que fueron singulares muros.

 

Airosas “parideras”, que hasta mediados del pasado siglo dieron cobijo a las merinas que invernaban en el pueblo, muestran sus hermosos arcos que se resisten a desaparecer.

Construcciones de “piedra seca”, refugio contra las tormentas de verano.

 

 

 

 

 

 

Hornos de cal, pequeña industria que tuvo gran importancia hasta tiempos no muy lejanos a juzgar por la cantidad de ellos que existieron. Un grupo esforzado de gente joven ha empezado a recuperar las antiguas veredas, sendas y la “arquitectura rural”, si así se `puede llamar

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Especial mención debe hacerse de la “CONQUISTA DEL AGUA”.

El sistema de riego actual sigue siendo el elaborado por los árabes. Captaciones del agua del Belcaire mediante “azudes”, escalonados en su curso y conducción del agua para regar las pequeñas huertas que fueron ganando en las riberas.

 

 


De los “azudes” partían las acequias mayores ( sequies mare) y de las mismas partían los brazos o braçals que conducían, y conducen, el agua hasta el huerto.

 

La estrrechez del río y la necesidad de aprovechar cuanto pudiera ser regado, se salvó mediante acueductos, grandes y pequeños pero todos de una belleza extraordinaria

 

 

 

 

 

 

 

 

El agua de las pequeñas fuentes diseminadas por la parte boscosa del valle, fueron asimismo aprovechadas. En cada una de ellas, pequeñas balsas y minúsculas parcelas. Pequeñas “miniaturas”, pero demostrativas del tesón de nuestros predecesores.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Los pequeños torrentes era salvados con minúsculos puentes, de arcos estéticamente perfectos

 

 

 

 

 

 

Todas estas maravillas se han ido perdiendo ante la indiferencia incompresible de todos nosotros.

Nos queda el bosque y el paisaje. El primero se ha adueñado de casi todo. No ha podido, sin embargo, con todos nuestros centenarios árboles: algarrobos, olivos, alcornoques…

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Nuestro patrimonio esciertamente valioso; es un conjunto armónico capaz de entusiasmar a aquellos que son capaces de encontrar la bellleza no solo en las grandes obras sino en la sencillez y el silencio de la naturaleza. Y ésta, además, ha dotado al valle de un paisaje único que invita a adentrarse por sus sendas y angosturas y hacerse uno con él.

 

Bibliografía: propia

Fotos:  autor

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2 pensamientos en “4.- Patrimonio

  1. Esta be aixó de col·laborar pera fer les coses del poble, d’una o altra manera sa fet sempre així

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  2. Reca;

    me ha gustado mucho la lectura de tu trabajo, es fántastico el patrimonio “no reconocido” que tenemos a nuestro alrededor y que pasa desapercibido en muchas ocasiones.
    Las construcciones en piedra en seco, los bosques, el nucleo antiguo del pueblo: una maravilla!

    Felicidades, un abrazo
    Pili

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