Las fiestas de Agosto

                                             LAS FIESTAS DE AGOSTO

 

Hoy no es ni 15, ni 16 ni17 de Agosto; es enero, y en la calle hace mucho frio, pero yo tengo mucha suerte. Estoy en casa al lado del fuego, contando los días que faltan para las fiestas de S. Blas, que son el 3 de febrero, y es que en Salsadella tenemos fiestas en invierno y en verano. Ahora tendré que contar muchas cosas de las que pasan estos días, y como hace frio tendré mucho más rato para escribir y por eso voy a empezar a explicarte lo que ocurre en las fiestas de la Virgen de Agosto, porque San Blás será importante, pero la Virgen lo es más.

El día 15 es el día mas señalado del año, es la fiesta de la Virgen, y nada menos que es la Virgen de la leche, por eso tenemos un retablo con la imagen de la Mare de Deu, con el niño en el pecho y es que todas las mamás nos dan lo mejor, por eso nuestras madres ese día, ya por la mañana van a casa Fraga y compran los melones que nos comeremos el día de la venta, y además nos hacen un “prim” para que nuestra comida sea de fiesta.

Me encanta este día porque por la mañana vamos a Misa Mayor con los mejores vestidos que tenemos y estamos tan guapos, tan mudaos y cantamos tanto que la iglesia parece hasta más grande, más bonita y más alegre. Cuando acaba la misa nos vamos al local de Aguedeta a bailar, y como esta vez no hay polis bailamos todos, mayores, abueletes y niños. Nuestra música es la mejor y la más moderna de toda la contorna, porque los discos nos los regalan las hijas de Daniel. Cuando estrenamos el disco y hasta que cogemos el ritmo nos pisamos, tropezamos…pero “enseguidita” nos espabilamos y “chalem amuntó”.

Al acabar los bailes volvemos a encontrarnos los de casa y nos vamos a comer todos juntos en una mesa muy larga que tenemos ya preparada, los abuelos, tíos y primos y como las familias son muy grandes, nos divertimos mucho. A media tarde toca bailar otra vez, pero ya no es con discos, es con la banda del pueblo. Las parejas que quieren se visten con el traje típico para bailar el “Ball Plá” y es costumbre que salga una representación del Alcalde. Yo siempre he pensado que tendría que salir él, pero he comprendido que, como las chicas tienen más gracia, vale más que salga su mujer o su hija, y eso es lo que pasa.

El día 16 es el día de los “xiquets” y por eso le llamamos “Agostet”. No creas que nosotros nos vamos a quedar sin baile. Tenemos los trajes preparados de un año para otro, pero este año pasado mi blusa ya me estaba un poco apretada y mamá, cuando me ayudó a vestirme y vio que no me entraba se puso un poco triste y me dijo que era porque me hacia mayor, con lo contenta que estoy yo, pero es porque se cree que me tiene que comprar otra blusa y ya no se acuerda de que, cuando se nos queda pequeña esa ropa, siempre heredamos de un familiar o un vecino.

Yo me hago grande, tengo 9 años y voy para 10. Nací un día muy bonito que es el día de la Virgen del Rosario, por eso tengo tres nombres. Uno más que Fernandet, que solo tiene dos. El primero es María porque todas las vírgenes son Marías, el segundo es Carmen, por mama, aunque siempre me llaman Carmencita y el tercero es Rosario y ya te puedes imaginar el porqué.

El día 17 es el de la romería a la venta. Lo primero que hacen los jóvenes es preparar el “Fató”. Esa palabra tan rara no me la he inventado yo, quiere decir comida pero no sé en qué idioma. Se prepara todo lo necesario para hacer paella, pero solo se compra la carne, porque los dulces y los melones las mamás ya los tienen preparados; y como los chicos y las chicas tienen poca perra, pues hacen una recolecta de casa en casa y así se consigue el dinero para el arroz, las verduras, el aceite…… no perdón, el aceite es de casa.

De la comida se encargan las chicas y los chicos escogen al mulo más listo, con el carro más nuevo y seguro, que les llevará a la venta. Pero la bebida también es cosa de hombres, por un lado están las garrafas que luego tendrán que llenar en la fuente y servirá para cocer el arroz y por otro la bebida que ayudará a alegrarnos a todos. El vino y coñac para ellos y el anís y la champaiña para ellas. Esta es una bebida que se hace en casa especialmente para las mujeres y es un moscatel pero “una miqueta mes molleta”, que alegra un montón, pues ataca a la lengua y la suelta, y si no acuérdate de lo que pasa los domingos en casa de la Sra. Consuelo.

Con todo este cargamento se suben los que quieren al carro, y para que el mulo quiera ir y no piense que va a trabajar, se va cantando hasta que se llega a la “Venta de la Figuera”. Allí, bajo del puente ya se quedan algunos a preparar sus paellas, buscando la leña, haciendo el fuego y sin olvidarse de poner los melones a enfriar en el rio, pero cada uno tiene que tener una señal distinta, así nadie se confundirá al ir a sacarlo para comérselo. Al principio es fácil, pero se nos acaban las señales y si se repiten es difícil de saber cuál es el tuyo…y queda precioso verlos en el rio, porque como saben nadar no se hunden. También se ponen a enfriar las botellas y hay que vigilarlo todo para que nadie te “fotie” ninguna.

La paella  cuando vamos a comérnosla lo hacemos “con una cuchara y paso atrás” y estamos sentados en el suelo encima de unas mantas. Esto se nos hace un poco incomodo para las chicas pero muy divertido para los chicos, que además de mirar mucho, nos cuentan chistes, pero , cuando ya está el arroz siempre  falta gente, que parece como si se hubieran perdido, es entonces cuando los más mayores nos mandan a los pequeños a buscarlos entre las cañas…y siempre los encontramos.

Pero el momento mejor es cuando aparece Vicent o Fernandet, que no creas que son dos personas, es solo una pero vale por muchas porque el solo igual te toca el acordeón o la guitarra… ¡y lo hace de bien!… Y él dice que no sabe de solfa, que solo toca de oído y cuando le acompañan cantando la colla de los Tamarros pues ya nadie se aguanta y todos nos ponemos a bailar armando una gran polvareda. Hay otras collas que también hacen mucho ruido y tienen unos nombres muy originales: La Taurina Oeste, Caldero, Burriach y Decálitro.  Ah! Y no he hablado de la del tío Foro, que además de ser molt cantaor, sabe tocar el clarinete.

En esta primera parada los jóvenes tienen que tener cuidado con la bebida, pues ya sabemos que cuando se bebe, a algunos les da por decir y hacer tonterías…Algunas no importan mucho y nos hacen gracia pues les da por llamarnos a las chicas “culo alegre” porque algunas lo tenemos un poquito respingón, pero con las tonterías, que ellos dicen que son bromas y es otra cosa. Un año a Fernandet, que se toma la música muy en serio, le escondieron su guitarra y claro, como él es “una miqueta” especial…pues pasó lo que pasó, que “plegó los trastos” y casi se acaba la fiesta. Menos mal que al final todo quedó en una amenaza y dijo: “ja no tornaré mai mes a la venta” y es que a veces se pasan mucho, como el año en que Tomasín y Danielin no podían bajar de la roca que estaba en el rio porque les tiraban piedras y todo era por envidia, pues a ellos les habían llevado a la venta en coche y nada menos que con chofer  que se llama Vicentet. Yo, eso no creo que sea una broma porque las piedras hacen pupa.

La segunda parada es en “El Molinet”. Esto es como un pueblo, tiene varias casas y  hasta un horno.

Allí vive Vicentica Labernia, que es gran amiga de Pepa y ya mía también. Los jueves, como no hay cole, es cuando vamos a lavar la ropa, y cuando hemos de ir a verla Pepa me ayuda para que acabe antes y así, las dos y mi perra, nos vamos paseando cogidas de la mano y hablando mucho, hasta que llegamos al “Molinet”. Por el camino da tiempo para contarme cosas que a mí me gustan mucho, tanto que a veces me tengo que parar y pensar……. pero Pepa me estira de la mano y yo le sigo.

La última vez me contó que aunque ella vive con sus padres, resulta que tiene dos mamás y dos papás y que los cuatro la quieren. Los papás de mentiras iban todos los años a “tomar los baños” a Alcocebre y allí estaban un mes viviendo en casa de un matrimonio que tenía muchos hijos pero poca comida.

Se ve que se encariñaron con la niña y para poderla criar mejor se la dejaron a los del Molinet, pero con la condición de que pasara parte del verano y de la Navidad  con ellos para conseguir que los hermanos y los padres se siguieran queriendo. El único problemilla era que para ir a la Escuela le pillaba un poquito lejos porque estaban en el Mas d’En Rieres, pero su papá lo resolvió no sé cómo, pero Vicentica iba tan contenta con su cartera que me la enseñó un día y es preciosa, le cabe justo dos libros y algún lápiz.

Cuando me contó esto me paré tanto rato que hasta mi perra se me disgustó y me ladró. Ella también tiene prisa, sabe que cuando llega Vicentica le da alguna golosina. Por eso yo siempre intento que mi familia haga la paella en El Molinet, y no me cuesta nada convencerles. Allí hay una fuente, safareig…y ¡lo mejor de lo mejor! hay sombra, pero una sombra que a veces te deja caer una sorpresa en forma de gusanos; aún así el arroz sale siempre bueno, la champaineta mejor y el brazo de gitano y el “prim” de las mamás está “de categoría”.

Después de comer, beber, bailar, bañarnos, pero solo un poco los pies, jugar al escondite algunos, perseguir a los melones y botellas rio abajo y muchas más cosas, toca pensar en volver. Ahora el mando lo cogen a medias las chicas y los mulos y a los carros le ponemos cañas del rio y ramas, para adornarlos para  que desde lejos se nos vea. Los chicos consiguen con nuestra ayuda, subirse al carro, porque casi no pueden andar y “se giten” en él, pero a veces dejan las piernas colgando por la parte de atrás y nosotras padecemos por si se caen. Menos mal que los mulos, que son los más listos del pueblo van despacito y saben el camino de vuelta.

Los que se han quedado en sus casas también quieren ver un poco la fiesta y se asoman a la carretera para verlos llegar y cuando los ven venir los anuncian…”Ya viene la peña taurina” y a estos se les oye cantando “cruzando montes y valles”. Pero una vez dentro del pueblo se cambia de canción y los mulos ya saben que tienen que repartir a todos sus pasajeros, pues cantan  “adiós con el corazón”.

Luego de descansar y dormir se repasaba si había quedado sobras para la cena. Si era si… ¡pues estupendo!, pero si era no, se cogía un huevo para tortilla y esta era la cena de despedida y tampoco está mal ¡hemos comido mucho!

 

 

MIS AMIGOS LOS FORASTEROS:

Tengo dos amiguitos, muy importantes para mí, que son de fuera, uno de un país muy lejano que es Méjico y se llama Tomasín y el otro no sé de donde es pero se llama Pepe.    Digo que son amiguitos porque son niños como yo, ya que amigos míos lo son todos los que viven en  Salsadella, aunque  hay algunas cosas que no entiendo de los mayores y una de ellas es que hay personas que no se hablan con otras, ni se saludan por la calle, eso lo he visto yo, y boba de mi me creía que era porque estaban sordos, y ¿cómo no? fue Pepa, como siempre, quien me lo aclaró.

Es cierto que los amigos se hacen con el juego y ellos ya no corren, ni juegan al escondite ni al boli, pero sí que juegan aunque sea de otra forma, pues hacen partidas de cartas, van al trinquet y se reúnen en los bares.

Por eso, cuando estaba cosiendo toda pensativa mi “pedás” a la sombra de la higuera. Pepa me aclaro que a veces no se sabía la causa del  enfado, y que habían sido los antepasados los que se habían disgustado y ellos seguían aun sin hablarse. No sé porque no aprenden de los animales de su casa, sobre todo de los perros y las gallinas que nunca se enfadan aunque reciban riñas como las que les da mi mamá cuando se enfada, sobre todo con Papá, en vez de reñirle a él se va muy decidida al corral y les suelta una buena a las gallinas, menos a las que están cluecas, aunque al que más le cae es al gallo, que es muy chulín. Este aún le rechista un poco, pero las gallinas la miran, la escuchan y luego nos regalan sus huevos. Y no hablemos de los perros. Yo tengo una goseta que se llama Nana y siempre viene conmigo, tanto de día como de noche. Yo le hablo mucho y me entiende todo, hasta adivina cuando estoy contenta o muy contenta, porque yo triste casi nunca estoy.  Se sienta a mi lado y me da cariñitos. Ella no me puede dar besos pero cuando yo la acaricio me lame una mano y como le parece poco, me pide la otra.

Mi amigo Tomasín es hijo de D. Tomás y de Dª Flora y los tres pasan temporadas muy largas en Salsadella. Cuando no están con nosotros viven y  trabajan en Méjico con el Sr. Daniel en el negocio de las cerillas.

D. Tomás es un hombre que no hace ruido, es calladito; parece que no hace nada, pero yo sé que ha hecho grandes obras por el pueblo y quiero que me las cuente. Voy a aprovechar que nos han invitado al cumple de Tomasín para pedirle que, si le parece bien, me explique su vida. Me he enterado que lo último que él ha pagado ha sido el alumbrado público y ha hecho felices a todas las abuelas que juegan a las cartas por la noche, a la fresca en la calle; ellas se ponían alrededor de la mesa y no veían ni papa, hasta que pusieron las farolas. Pero D. Tomás es casi más feliz que las jugadoras, ya que  muchas noches se pasea por las calles con Dª Flora y todas las abuelas le dicen lo bien que ahora ven las cartas y, como hay tanta luz su mujer re luce mucho. Es muy maja, delgada y se peina recogiéndose el pelo con un moño, aunque lo que más me gusta son los vestidos que lleva; casi todos son estampados de flores rojas. Mi amiga Maribel tiene un vestido que, cuando se muda  los domingos y se lo pone, ella solita se dice: “Hoy voy vestida de Dª Flora”.

Claro que en verano es más fácil ir guapa que en invierno, pues como hace tanto frío tenemos que ponernos “el refajo”. La tela la compramos en “ca la tía Vicenta”, la de Nelo, que tiene una botiga, pero el vestido nos lo hace  mamá. Es incómodo, pesa mucho, es de manga larga y en el pecho ponen la tela arrugada. Lo único bonito es que está todo con puntillas de colores: azul, rosa, blanco…

El cuerpo, así, lo tenemos abrigado, pero las piernas se nos hielan. Todas llevamos unos calcetines cortos de color blanco y el resto al aire. A los chicos les pasa lo mismo, llevan pantalones cortos y las rodillas se les ponen hasta moradas.

Encima del refajo nos ponemos las batas de guida  que son las que usamos en verano y tienen cuadritos, por eso tenemos tanta ilusión cuando llega La Purísima, pues es entonces cuando estrenamos, si podemos, algo de ropa, o zapatos, o un jersey, o aunque solo sea una cinta para el pelo como las gallinas .

Hace unos días fue el cumple de Tomasín y como son ricos nos invitaron a todos los niños a merendar en su casa. Viven en la Plaza Méjico y su casa tiene una imagen de la “Guadalupana”. Ponen unas mesas muy largas en la cochera y nos dan chocolate, pero no del que se come “a bocaos” sino uno que se pone en una taza como si fuera leche y se pueden mojar bollos y “pasta de mida” y nos ponen tanta que  podemos repetir hasta hartarnos. Fíjate si son amables que a todos nos dan un regalo. Yo creía que teníamos que ser nosotros los que le regalásemos a Tomasín, pero Dª Flora dijo que nuestro regalo tenía que ser una canción dedicada a él. Ahí nos pilló a todos pues no se nos ocurría ninguna que hablara de Tomasín, pero ella, como buena mamá, lo arregló enseguida y nos dijo muy bajito, en la oreja, a cada uno lo que teníamos que cantar aunque “aixó no ho habiem sentit dir mai”. Verás, decía así.

¡A la bimbo, bimbo, bimbo!

¡A la bimbo, bimbo, ba!

¡Tomasín, Tomasín, ra,ra,ra!

Bien… ¡y aplausos!

El ra, ra, ra lo teníamos que decir muy fuerte, y fue después de la canción cuando nos dio los regalos. Esta vez a las chicas nos tocó una salita de estar que tenía una mesa camilla y dos mecedoras. Todo muy pequeño pero muy bien arreglado.

Después de acabar de ver los regalos, nos dimos cuenta de que en la calle había mucho jaleo y, claro, salimos todos a escudriñar.

Allí estaba Blas Fraga con su coche furgoneta que iba arranada de tanto peso y rodeada de gente que lanzaba gritos de asombro. Blas viene de pescar en Vinaroz y es el mejor pescador de todos, trae más de 20 peces, que se llaman doradas y llobarros, grandísimos y muy relucientes. Eso de relucir quiere decir que es fresco y no como el que trae “lo Mañá” que cuando llega, de tanto calor que ha pasado en el camino,  parece que el pescado ya se ha cocido. Ellos vienen tres días en semana subidos en un camioncito de color rojo, que parar lo sabe hacer bien, pero volverlo a arrancar le cuesta mucho y todos intentamos ayudar empujándolo, aunque nosotros solo hacemos fuerza. Es una carraca y cuando no arranca se le da vueltas con una manivela, pero eso es al final de la venta de su pescado. El alguacil, que últimamente está muy guapo, pues lleva una boina que le regaló Diego, lo anuncia  tocando su trompeta y diciendo: “De parte del Sr. Alcalde se hace saber que ha llegado lo Mañá y trae pescado fresco”. En la calle ponen unas cajas de madera y encima las del pescado. Vende “Els llangostins del pobres” que tienen muchos pinchos y parece un gusano gordo blanco. Lo llaman galeras. Su ayudante es un chico joven, y aunque es tuerto sabe despachar muy bien les palaetes, la morralla o els llangostins. Algunos llevan un plato en donde les dejan  el pescado que compran y a otros se los ponen en una hoja de col la media libra que han pagado.

La morralla es lo que primero se acaba, es lo más barato y tiene ,muchas espinas, pero las mamás con los dedos y mucha paciencia lo dejan sin ninguna y otra vez convierten en bueno lo que parecía imposible, y encima está rico.

Pero el día que aparece Blas todo es distinto. El vive en la plaza Méjico enfrente de Tomasín y como trae tantos peces los regala a sus vecinos, amigos y familiares. El aunque es mayor si que se habla con todos, no está enfadado con nadie y todos le queremos

Para poder pescar tanto siempre se tiene que buscar  un ayudante porque el solo no podría recoger tantas piezas. Me contó papá que un día se fue con él y no le dejaron los peces ni comer, pues aunque ellos preparaban las cañas y las echaban al mar, picaban tan aprisa que no podían sacar el bocadillo. Al final decidieron que, aunque picasen, dejarían las cañas sin recoger hasta que no acabaran la comida, pero fue imposible, las cañas se doblaban tanto que si las dejaban se romperían. Parece que Blas es mago.  Los pescadores se alegran mucho cuando lo ven aparecer y todos quieren  ponerse a su lado, pues es seguro que se empieza a animar la tarde. Según el su magia está en comprar la mejor sardina, pero los otros compañeros tienen que comprender que Blas juega con ventaja porque el patrón del pueblo  es S. Blas, y, si además te han puesto de nombre Blas y te han pasado la reliquia por la gola pues el Santo te concede una gracia especial y es la de saber poner el anzuelo dentro de la sardina, de forma que se le clave en la gola y así lo puedas pescar. Este pescado tiene mucha carne y además, es gratis. Fue un final de cumpleaños  estupendo, aunque en realidad la fiesta acabó un poco más tarde porque a Tomasín le encanta ir a recoger “fem” con nosotros y como a sus papás esto no les gusta, cuando queremos ver de verdad disfrutar a nuestro amigo le invitamos a ir a buscar el “fem”. Cogemos  un capazo al que atamos una cuerda y nos  vamos por todo el pueblo recogiendo boñigas. Además de limpiar las calles, cuando ya está lleno el capazo se lo llevamos a Garrete  y este nos  paga con dinerito y moras para las gallinas.

Y ahora me toca hablar de Pepe, pero si no te cuento cosas de Pepita no entenderás nada. Antes, cuando empecé a escribir este diario se lo dedicaba casi todo al Sr. Daniel, pero ese cuaderno se acabó. Ahora tengo otro nuevo y resulta que me gusta seguir contando todo lo que veo y esta vez lo hago para mí y así siempre me acordaré de lo feliz que soy. Es tan bonito mi pueblo y pasan cosas tan estupendas que ¿cómo no voy a ponerlas en el papel?

Pues Pepita es nuestra telefonista, que junto con Elvireta son las chicas más guapas de Salsadella. Antes el teléfono estuvo en otro sitio, creo que en un bar, luego en casa de Simeón y  Consuelo y por último lo pusieron en la calle San Vicente y se lo dieron a María, la hermana de Pepita, pero María se fue a América y se quedó  Pepita con la central.

En San Mateo también había una telefonista (fadrina) que le gustaba un chico de aquí y le pedía a Pepita que le conectara con él para poder “festejar” un poco. La de San Mateo pasaba un poco de miedo pues padecía  por si bajaba el ama y los pillaba. Como cada día que pasaba la cosa entre los dos iba mejor, la chica en agradecimiento le dijo a Pepita: ¿amb  quí vols parlar debaes? Como no supo que contestar la santmatevana le dijo: “te conectaré con el 24, que allí vive un buen partido”. El buen partido se llamaba Isidorín y tenía una serrería. Así que, como era gratis, tanto hablaron que se cansaron solo de oírse y la sanmatevana que no se había cansado del suyo, les animo a que se conocieran físicamente.

Entonces pasaron dos cosas importantes. Una fue que llegaron las fiestas de S. Blás y la otra fue que Isidorín se hizo “quinto”…Ahora ya te tendré que llama Isidoro, que ya es mayor y se va a la mili.

Antes de irse a la mili, los quintos estaban un mes o dos semanas de fiesta y hacían lo que llaman La Capte y es que cogen un capazo y van pidiendo comida y cada uno les da lo que tiene o puede. En una casa les dan vino (esa es la mía), en otra un conill, o unas patatas, en los masos huevos, y casi siempre les invitan a comer. Quieren tener mucha fiesta y sentirse queridos por todos porque después se pueden añorar y algunos ponerse tristes, por eso, cuanto más cariñitos se lleven de nosotros mejor lo resistirán y más ganas tendrán de volver.

Isidoro y su amigo El Bombet querían  llevarse también cariñitos de las dos más guapas del pueblo y para poderlo hacer se compró una Iresa. Se llama así, pero en realidad es una moto que la compraron de tercera mano a su primo, y que para arrancarla había que “fer força”, pero una vez en marcha hacía más ruido que un avión y todo el pueblo se enteraba de cuando “los forasteros” habían acabado de “festejar”. A la  segunda vez que los “fadrins del poble” vieron que les iban a robar a las “chiques mes guapes del  poble” se escondieron y cuando oyeron el ruido del avión, salieron cargaditos de piedras y los persiguieron calle del Sol hasta arriba.

Tuvieron suerte porque a la moto, aunque era vieja, una vez calentita, le pasa como a las abuelas, que les da por irse al bancal, pero ellas a trabajar y los otros… ¡a escaparse! También apareció el Tío Aparici pues eran nada menos que las dos de la mañana; y como tiene poderes con todo lo que vuela, consiguió que las piedras no le dieran ni a la Iresa ni a ellos, pero un poco de razón sí que tenían de enfadarse, porque El Bombet, que es un poco chulín, en su pueblo presumía  de que ligaba mucho en Salsadella…¡como si aquí no hubiese chicos guapos!, por eso, cuando venía Isidoro solo no le decían nada aunque hiciera mucho ruido al irse.

Te iba a hablar de Pepe, pero ahora no lo haré. Acaba de venir a buscarme, y me voy con él  y ya te contaré…

 

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Parque Ribalta

Hoy el Parque Ribalta, orgullo de toda la ciudad, “es como es” por el amor y empeño que desde sus comienzos pusieron en él todos los castellonenses alentando y animando a sus dirigentes a su construcción, ampliación y mejora durante toda su existencia.

Declarado “conjunto histórico – artístico” en 1981. Tanto por su obra arquitectónica, como por su vegetación,representa uno de los jardines más singulares de la geografia nacional.

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