INTRODUCCION A LA ECONOMIA DE LA CARTUJA DE VALL DE CHRIST

 

LA CARTUJA Y EL TRABAJO

En general se puede afirmar que todas las formas de trabajo, especialmente la manual, son compatibles también con la vida cartujana. Sin embargo, desde los orígenes de la Cartuja, existe una especialización muy definida a causa de la connatural complementariedad de los dos grupos que intervienen en la fundación de la orden: monjes y conversos. Coexistencia armónica de dos grupos distintos y separados, pero íntimamente unidos en una misma comunidad, bajo la dirección y autoridad del Prior. Los monjes residen en la “Casa alta” en sus celdas, los conversos o “hermanos laicos” viven en la “Casa baja”, conrrería o casa de labor, aunque son los límites del “desierto” los que constituyen su clausura efectiva. Unos y otros, monjes y conversos, dividen su jornada entre la oración y el trabajo.

En el año 1116, el Prior de la Gran Cartuja de Grenoble, Guigo I, que había ingresado en la orden tras la muerte de su fundador San Bruno, se vió obligado a legislar de una manera mas concreta que sus antecesores. En 1130 aparecen las Consuetudines”, que incorporan a la legislación cartujana la experiencia de cuarenta y tres años de vida. Las Consuetudines o Estatutos como se llamarán a partir de 1259, son las normas que estructurarán la vida general de la Cartuja, y que contemplan los siguientes aspectos:

  • La organización de la vida religiosa de monjes y conversos.
  • Los derechos de ambos grupos.
  • La educación de novicios y jóvenes.
  • Los recursos económicos de las Cartujas: el comercio, el trabajo en el campo y la copia de manuscritos.
  • El silencio y la abstinencia de comer carne.
  • El desierto: se considera que la explotación del “desierto” debe bastar para hacer frente a las necesidades de sus habitantes.

Cartuja de Vall de Christ. Limite del Desierto

Los límites del desierto son restrictivos. Los monjes se comprometen a no extender las posesiones de la Cartuja y a no adquirir nada fuera de los límites de la misma. El “desierto” está limitado de forma que su explotación procure los recursos justos y necesarios a la Comunidad, pero no más, habida cuenta de las limosnas.

Pronto son insuficientes los pastos situados dentro de los límites del desierto y aparecen en España las “dehesas” y en Francia la “cabaña”. Las dos están fuera del desierto y hacen posible la trashumancia durante el invierno, cuando las praderas se cubren de nieve. Al derecho de pastos habrá que añadir la necesidad de utilizar nuevos edificios; apriscos, corrales, establos, fábricas de quesos….

Interior del desierto.

Las autorizaciones para adquirir posesiones fuera de los límites se multiplican. El arriendo directo es abandonado y se generalizan los arrendamientos enfitéuticos. Se olvida la pobreza y el vivir de la limosna. La prohibición de tener rentas introducida por Guido I cae en el olvido; primero las cartujas aceptan donaciones de sus fundadores y bienhechores y después adquieren censos, diezmos, iglesias, prioratos, derechos de justicia… A los pocos años de su nacimiento, la Cartuja atravesó por una crisis. En el centro de la misma, se encontrara la querella sobre la pobreza y las limosnas

LAS MASIAS

Las masías son las construcciones típicas de la zona interior de la provincia de Castellón, territorio mediterráneo de altura, con poca agua y con dificultades para el cultivo y la ganadería. En esta zona el agua es un bien escaso y por eso se debía tener un uso racional y sostenible de la misma, entendiendo por sostenibilidad el hecho de que una sociedad pueda continuar funcionando indefinidamente, sin llegar al agotamiento de los recursos naturales que necesitan para mantenerse. Es el clima mediterráneo de esta zona, el que determina la escasez de agua.

Masías pertenecientes a la Cartuja de Vall de Christ

En estas tierras, las lluvias presentan el mínimo estival mediterráneo pero también se presentan dos puntos máximos de lluvias, uno en otoño y otro que suele coincidir con el final del invierno y principio de la primavera. En el verano, las altas presiones nos dominan y determinan escasez de lluvias, durante julio y agosto se recogen como media 5-7 mm, con una temperatura media de 22º-24º. El otoño, es la principal época de lluvias, ocasionadas por borrascas que llegan desde el golfo de Lyon y también penetrando por la ruta de Gibraltar. El máximo suele darse en noviembre. Las lluvias son torrenciales: 50 mm y pueden llegar hasta 100 mm o más en 24 horas. Tales aguaceros se deben a una corriente de aire húmedo e inestable del mar que choca con las montañas junto a un embolsamiento de aire frio en altura sobre la Meseta. Como consecuencia de la estacionalidad de las precipitaciones, las ramblas y barrancos que desaguan las vertientes norte y sur de la Calderona son cortas, de gran pendiente, caudal reducido y de régimen muy irregular. Al ser utilizados para el riego, al final de su curso quedan exhaustos (río seco o rambla seca). Por este motivo, los habitantes de estas tierras tuvieron que construir ingeniosos depósitos de captación de agua (balsas, aljibes, pozos, cisternas…) para combatir la escasez y la irregularidad de las precipitaciones, y no solo para almacenarla, sino también para el riego, uso en centros artesanales y para el consumo humano.

Azud del Pinarejo. Rambla seca.

La Cartuja, utilizó las masías como instrumento de explotación económica de sus señoríos, estas tienen una estructura diferente según el tipo de explotación que predomina en ellas, así según sea cerealícola, vitícola, oleícola o ganadera tendrá más desarrollado el granero, la bodega, la almazara o los establos. La masía era autosuficiente, producía todos los alimentos necesarios para alimentar a sus habitantes y el excedente se  destinaba al comercio.

En el inventario que se hace con motivo de la exclaustración, fueron documentadas diez masías pertenecientes a los señoríos de Altura y Alcublas, que se recogen en la siguiente tabla donde se señala el nombre y el año de fundación de cada masía.

La estructura de la masía consta de 2 ó 3 plantas, con cubierta de teja, a una  o dos aguas. Su orientación está sumamente cuidada, presentando siempre las mayores aberturas (puerta principal, ventanales, balconadas…) hacia el sur. En el centro de la construcción se encuentra la casa familiar. En la planta baja, encontramos la cocina con el hogar. La segunda planta es la más importante, la más noble. Allí se encuentra el salón-comedor, donde además de comer, tenían lugar las reuniones familiares, y también suele hallarse el dormitorio principal. La planta superior, se utiliza para  almacenamiento y secado de los productos agrícolas, por esta razón, se encuentra bien aireada.

Capilla de la Masía de Cucalón

Destacar, como elemento curioso la presencia de capillas en cinco de las masías pertenecientes a Vall de Christ: Cucalón, Rivas, Bergá, las Dueñas y Uñoz. En todas a excepción de en Uñoz, que está fuera del núcleo de la casa, la capilla se encuentra en la primera planta y tiene unas dimensiones reducidas, menos las de Cucalón y Uñoz que son de mayor tamaño. En todos los casos estas capillas tuvieron un uso casi personal de carácter devocional, era el lugar donde los habitantes de la masía realizaban sus rezos y oraciones al amanecer o al anochecer. La Capilla de Cucalón es un ejemplo destacable tanto por su tamaño como por su calidad ornamental, con las paredes laterales recubiertas con azulejos con manufactura de la Cartuja muy probablemente, y con la techumbre cubierta de pinturas al fresco que reproducen el nombre de Jesús y que aunque es poco probable que daten del siglo XVII, como afirman sus propietarios, si podemos clasificarlas como pinturas neobarrocas.

DESCRIPCIÓN DE LAS MASÍAS

  • LAS DUEÑAS

    Fachada Principal de la Masía las " Dueñas de Abajo"

Fue comprada a Francisco Medina por el precio de 1.100 sueldos el 4 de agosto de 1479. Anteriormente constituyo un núcleo de población dependiente de Alcublas, conocida en esta época por el nombre de Alcubla Somera en cuyo término municipal se encuentra. Fue infanzonía, poseyendo boalar y dehesa. Al adquirirla el Convento, reconstruyó la casa que poseía una famosa capilla. A ésta se la conoció como “casa de abajo” para diferenciarla de la “casa de arriba” que construyó el Convento posteriormente, en su dehesa de Chupidilla, en el mismo sitio donde ya existió un pequeño núcleo de población.

Estas tierras fueron dedicadas fundamentalmente al cultivo de cereales y como pasto de sus ganados, poseyendo aprisco y también eras de trilla y graneros. Así mismo poseyó esta masía un famoso carrascal objeto de dos concordias entre Vall de Christ y Alcubas, en las que se dejó claramente sentada la posibilidad de poder cortar encinas, siempre que la Cartuja lo necesitara. En el siglo XVIII, esta madera fue utilizada por los cartujos como materia prima en su fábrica de papel.

Pertenecen a la baronía de Alcublas: las “Dueñas de Abajo” y las “Dueñas de Arriba” explotaciones fundamentalmente ganaderas y cerealicolas. Tenían era de trillar, pajar, granero y corrales de ganado. La “casa de abajo se encuentra en bastante buen estado. Sus corrales, orientados hacia el S.E., poseen unos enormes contrafuertes, pero la mayoría de sus muros se encuentran en mal estado de conservación. La “casa de arriba” está actualmente en ruinas. Ambas fueron arrendadas y se utilizó la partición de frutos entre el arrendatario y la Cartuja. La balsa de esta masía, situada 300 metros abajo en la carretera de Alcublas, fue utilizada para el ganado.

  • UÑOZ

    Fachada de la Masía de Uñoz

La compró el Convento con su infanzonía, boalaje y dehesa, por el precio de 330 libras, libre de toda pecha real y vecinal, y con todos sus derechos y privilegios reales, según auto de venta realizado en Altura, el 20 de septiembre de 1434, por Alfonso Martí de Fous, notario de Segorbe. Posteriormente, la Cartuja amplió considerablemente sus propiedades con tierras de cultivo de fincas próximas, situadas en las partidas del Collado de Gátova, Guitarrasol, Loma Eupalita, Loma Tasalit, Más de Torrejón, Guitarral, Barranco del Paso, las Majadillas y la pieza llamada del Mijar, la más importante y de mayor superficie, pues ella sola poseía 60 jornales de superficie cultivada. La dehesa, con privilegios que datan de la época de la Conquista, fue frecuentemente arrendada por los monjes.

Corrales a dos aguas de la Masía de Uñoz

En un principio, su dedicación fue ganadera, pero al adquirir la Cartuja las fincas próximas antes mencionadas, también se dedicó al cultivo de sus tierras. La Masía tuvo pajar, era de trillar, bodega, granero y lagares, también un pozo de agua que se utilizó para el regadío de una pequeña huerta. También se cita la existencia en esta Masía de un oratorio, que está separado de la casa, y parece que se encuentra en mejor estado de conservación que el resto. Los corrales se encuentran en un estado ruinoso, aunque todavía se puede observar en dos de ellos la cubierta a dos aguas que constituye un ejemplo raro. Estos corrales fueron arrendados a un vecino de Segorbe.

  • MOSEN JAYME

    Corral de Mosén Jayme

El más antiguo de sus propietarios conocido fue D. Gonzalvo Sánchez de Azagra, vecino de Calatayud. En 1431, tras varias vicisitudes, fue comprada por Juan Cucalón, vecino de Segorbe. Las deudas contraídas por su último propietario, determinaron que los jurados de Altura, la sacaran a pública subasta siendo adquirida por Cecilia Valero, mujer de Francisco Pérez vecino de Altura. Por cesión testamental, ésta la cedió a Mosén Jayme Andrén o Andreu, vicario perpetuo de Altura, de quien tomó el nombre. Éste finalmente, el 11 de Mayo de 1462, hace constar en su testamento la cesión de la masía junto con el castillo y la pieza llamada “el Cantal”, monumento megalítico que consta de una sola piedra larga puesta verticalmente en el suelo, con la condición de que la Cartuja no pudiera vender nunca dicha cesión.

La famosa piedra del Cantal

La Fuente de la Murta

Esta masía lindaba con la Fuente de la Murta, quizás la más rica en cantidad de agua de la zona en la que también se encuentran otras fuentes como las de Caparrota, el Hontanar y el Mijar. Sus tierras fueron trabajadas por criados del Monasterio y se utilizaron básicamente como zona de pasto del ganado. Entre las masías de Cucalón y Mosén Jayme se construyó una balsilla de la que expresamente se dice, que “no es abrevador común sino particular de estas dos masías”Desde 1406, esta masía de Mosen Jayme poseyó dehesa amojonada y se sabe que en ella se aplicó a los ganados extraños a la Cartuja, primero la pena de 5 sueldos de día y 10 sueldos de noche y posteriormente, la pena de “monta y degüella”.

Detalle del arco y pesebre

En la actualidad se conservan los restos de sus corrales, con parte cubierta y descubierta, arcos de medio punto y pilastras, claros ejemplos de la técnica constructiva donde de “piedra en seco”. En el muro que cierra la cabecera del corral quedan los restos de los pesebres, un horno y de una segunda planta a la que se accede a través de una escalera.

  • CUCALÓN

Su origen es más antiguo que el de la propia Cartuja. Perteneció a un habitante de Calatayud llamado Fernando Gonzalo Azagra y consta que en el año 1378 la vendieron sus albaceas. El 6 de julio de 1539 la compró el Convento por 9.750 sueldos a Juana Medina y Francisco Cucalón. La masía tiene boalaje y dehesa, que fue amojonada el año 1406, asistiendo al acto Juan Esteve, Bayle de Altura con autoridad real, aplicándose en principio, la pena de 5 sueldos de día y 10 de noche. Posteriormente se aplicó la pena de “monta y degüella” al ganado no perteneciente a Vall de Christ, como se recoge en la sentencia dada en Valencia el 13 de junio de 1618.

La Fachada de la Casa de la Masía de Cucalón

La casa de la masía, junto a las demás dependencias, como caballerizas, bodegas, lagares, etc., fueron construidas por la Cartuja sobre una antigua y pequeña cabaña existente. Fueron los propios cartujos quienes introdujeron el cultivo de la vid, como queda patente cuando se afirma que “las viñas las ha plantado el Convento” o como al construir este mismo el año 1596 la cerca de piedra de los primeros campos de viña “costándole a la Cartuja 8 sueldos por cada cuadrado de 8 palmos de largo por 8 de alto”.

Cucalón fue una de las masías más importantes de las que contó Vall de Christ y lo fue tanto desde el punto de vista ganadero como agrícola. A pesar de que tenía como explotación principal la vid, también se cultivaron cereales como atestiguan los propios monjes que declararon haber obtenido en 1776 “10.603 cántaros de vino, 48 cahíces de trigo, 44 cahíces de cebada, 22 cahíces de avena”.

Uno de los Lagares de la Masía de Cucalón

La masía contaba con granero, pajar y eras de trilla junto a varios corrales para el ganado. En la primera planta de un edificio adosado a la casa, se encuentran ocho o diez lagares o trules donde se pisaba la uva y se obtenía el mosto, que es el zumo de la uva antes de fermentar y convertirse en vino. Por último, el vino se pasaba a los toneles de la inmensa bodega que todavía posee Cucalón en la actualidad aunque apuntalada y con necesidad de reformas.

La Bodega de Cucalón con sus toneles y puntales

Ya hemos dicho que los monjes en 1776 declaran obtener 10.603 cántaros de vino de estas tierras, que en la década de los años 50 (con 22 personas censadas en esta misma masía) se convirtieron, según los actuales dueños, en 500.000 litros de vino.

Detalle del pilar y techumbre del granero de Cucalón

Al estudiar las masías, hemos observado el sumo cuidado que tenían con la orientación de las mismas. Siempre presentaban los lienzos de pared más amplios, así como las principales aberturas, puerta principal, balconada, ventanales… hacia el sur, buscando el calor solar.

Cucalón

Esta norma, la rompe Cucalón. Su construcción, en la cima de un cerro, rodeada de de impresionante defensas naturales,asombra. Emerge entre pinos y encinas e impresiona el bloque de casas blancas desafiante, parece un fortín, una torre-vigía dominando, con su privilegiada situación, todo el valle situado a sus pies. Este supuesto se fortalece cuando asciendes hasta la masía.

El muro de Cucalón

Rodea su patio interior, un muro bastante alto y grueso con ventanas estrechas (arpilleras o saeteras) e incluso podemos observar que, existen restos de un foso que cercaba parte de la masía y que la convertía en inexpugnable.
La explicación a este celo defensivo lo tenemos que buscar en el momento en que se construye esta masía, una época insegura en la que eran constantes las incursiones de piratas y las refriegas entre cristianos y musulmanes que arrasaban estas tierras. Esto sin duda determinó la construcción de estas defensas como forma de protección a sus habitantes.

Muro defensivo con ventanas estrechas (aspilleras o saeteras)

  •  ABANILLAS

    Fachada de la Masía de Abanillas

El convento la compró a Francisco Porcar en 1.559, según escritura hecha por Juan Pérez y fechada el 15 de abril del mismo año. Esta masía fue gestionada por el monasterio pero en ella trabajaban criados. 

La Masía vista desde el pajar

Vall de Christ amplió sus posesiones en esta zona durante el s. XVIII, a través de la compra directa de parcelas lindantes. Existe la relación de varias de estas compras con la manifestación de las partidas donde se localizaban, cabe citar al respecto las situadas en la Escrehuela, Cobarcho, Belenguer, Balsas de la Cervera, Espartosa, y Cobarcho Masmanet. Parece que no poseyó dehesa, por lo que sus tierras fueron exclusivamente dedicadas a la agricultura, predominando el cultivo del olivo y cereales. No podemos olvidar la importancia que tuvo la compra en el s. XVIII de parcelas lindantes que posibilitaron las plantaciones de olivos y la ganadería. Según declaración de los monjes, en 1.776 se cultivaron y recogieron en Abanillas “255 arrobas de aceite, 11 cahíces de trigo, 32 cahíces de cebada, 22 cahíces de avena”.

La era y el pajar de la Masía de Abanillas

Ya hemos hablado de su era de trillar, circular con losas de colores y su enorme pajar integrado totalmente con su era. Se conservan en buen estado los corrales, construidos en el s. XIX. En la zona cubierta las naves son trasversales y tienen hasta seis arcadas u ojos. Hasta ahora no habíamos conocido ningún corral con 15 arcos de medio punto y 30 pilastras. La parte descubierta, se encuentra en peor estado, con sus muros destruidos y restaurado no con el sistema de piedra en seco, sino utilizando argamasa.

  • RIVAS

    Fachada de la Masía de Rivas

No se tiene noticia de su origen, sólo existe una declaración de testigos ancianos sobre las costumbres y usos que tenían los masoveros del lugar de Rivas, ante el escribano de Altura Juan Andreu de 1.412. Al no existir constancia del establecimiento en este lugar de propietario alguno, cuando se produjo la donación de D. Martín de las baronías de Altura y Alcublas a la Cartuja, ésta tomó posesión de su dehesa. El acto de amojonamiento se produjo en 1.601. Como ya hemos visto, se aplicó la pena de “monta y degüella” a partir de 1.748. Anteriormente se celebraron varios juicios contra ganaderos por pastar dentro de los límites de la dehesa y siempre les fue impuesta la multa de 3 libras.

Durante el s. XVIII, a través de cambios y numerosas compras directas, amplió la Cartuja sus posesiones en esta zona, de este modo pasaría de ser exclusivamente ganadera a estructurarse como masía, predominando desde  entonces la explotación agrícola en ella. Esencialmente se trata de pequeñas y medianas parcelas pertenecientes a distintos  propietarios y en las que predominaban los cultivos de la vid y el olivo. Se han encontrado  más de veinte parcelas con una extensión que oscilan desde los 1,5 a 8 jornales, pero que en total suman aproximadamente unos 250 o 300 jornales. Hay que resaltar, el auto de cambio realizado por el escribano de Altura, Francisco Xárrega, en agosto de 1.734, por el que Matías Urquizu entregó a la Cartuja dos heredades, una con su casa, y otra con su corral de ganado, encontrándose dichas heredades en la partida de la Fuente de Rivas, a cambio, el Monasterio le entregó nueve censos, valorados en 765 libras y 495 libras que pago en efectivo. Aunque no existen datos concretos, se cree que esta transacción constituyó el fundamento de la masía de Rivas, ya que al construirse sus cimientos y posteriormente los de su bodega, se encontraron infinidad de sepulcros cubiertos y dentro osamentas, confirmando este hecho que este lugar habría estado habitado en una época anterior.

El ruejo donde se molían las aceitunas Masía de Rivas

La explotación dominante de esta masía fue la oleícola, debido a que posee, dentro de la masía, una almazara completa, que posteriormente se describirá.

Casa del pastor y entrada a los corrales de la Masía de Rivas

También tuvo ganado, corrales y casa del pastor, así como era de trillar, pajar, granero y una amplia superficie de tierra dedicada al vino. Estás tierras fueron trabajadas por jornaleros contratados por el Convento. El abrevadero y la balsa de Rivas, que se nutrían de la fuente, del mismo nombre fueron construidos por el Convento en esta época, de igual forma que el huerto de esta masía. Hay numerosos testimonios escritos que reflejan el hecho de la disminución del caudal del agua de la fuente debido a los años de escasez de lluvias. En uno de ellos datado en agosto de 1.772 se indica que “se tuvo que abrir y limpiar la acequia de conducción, esta quedó cubierta y cerrada el 6 de agosto”. Estas obras permitieron la salida del doble de caudal de agua, y es un ejemplo que demuestra como se buscaba la intensificación de los cultivos. Los monjes declararon haber recogido en 1.776, “4.000 cántaros de vino y 147 arrobas de aceite”.

Prensas con las cuales se obtiene el aceite Masía de Rivas

Los corrales de ganado, situados junto a la masía, actualmente se encuentran en muy buen estado, tienen un espacio cubierto a un agua, con tejas por fuera y vigas por dentro, así como arcos de medio punto con pilastras, también poseen un amplio espacio descubierto.

Durante el s. XVIII en Europa se produce una importante expansión agrícola y demográfica dado el crecimiento ininterrumpido de población resultado del fin de las pestes, la mejora sanitaria, por la técnica agrícola o por la  introducción de nuevos cultivos. El hecho es que en España las grandes mortandades desaparecieron, creciendo mucho más la periferia que el interior. En la zona valenciana se extendió la producción tanto del vino y aguardiente como de la seda, alcanzando el regadío rendimientos muy altos. En este contexto, la Cartuja llevó a cabo transformaciones de secano en regadío en las masías más cercanas al Monasterio: San Juan, el Más de Valero y Rivas. Se construyeron infraestructuras hidráulicas, una noria junto a la balsa de Rivas y varios azudes, el del Pinarejo, el del Monasterio, uno en “la Cruz de Payás” y otro en la partida conocida como “Arco de Liria” entre Rivas y el Pinarejo, posiblemente los monjes quisieron convertir en regadío una superficie de tierra de secano que se extendía entre Rivas y la desembocadura de la rambla.

Queremos terminar explicando aunque brevemente dos partes de esta masía que consideramos de gran interés su almazara y la bodega.

Almazara

Detalle del Ruejo de la Masía de Rivas

El elemento principal consta de un espacio circular de base pétrea, donde el ruejo cono de piedra, tritura las olivas que le va echando una especie de tolva llamada “la orenza”. Una mula o un macho son la fuerza motriz que posibilita moler las olivas, se produce una pasta, constituida por la piel, la pulpa y el hueso triturado, que se coloca en los espartines, que son unas superficies de esparto, que llenos de pulpa se colocan en las prensas de hierro y madera.

Las prensas de la Masía de Rivas

Al hacer actuar la fuerza sobre las prensas, fluye el aceite, y este se desliza hacia abajo, donde se recoge en el tinaco y se mezcla con agua obteniéndose, posteriormente por diferencia de peso el aceite puro.

La Bodega

Detalle de una parte de la Bodega de la Masía de Rivas

El espacio de estructura compleja, enorme y simbólico. No hemos visto otra bodega con estas dimensiones. Se trata de una bóveda de medio cañón que descansa su peso sobre paredes o muros, aunque estos se refuerzan exteriormente con estribos o contrafuertes. La bóveda se estructura por medio de arcos fajones que la ciñen trasversalmente, separando los tramos.

Prensa para sacar el zumo de la uva

Cada porción de espacio en la nave, situada entre dos arcos fajones de bóveda, recibe el nombre de tramo. Dada esta peculiar estructura, más que una bodega, es una iglesia románica de los siglos XI o XII, sin ábside y sin naves laterales.

  • MASÍA DEL CATALAN O MÁS DE BERGADA

    Restos de la Masía de Berga

Su primer dueño conocido fue Juan Amador y de él pasó a D. Vicente Catalán en 1.608 del que tomó el nombre. El 10 de noviembre de 1,774 el Convento compró a los hermanos Antonio y Francisco Aragón, la mitad de la masía llamada Bergada que actualmente es conocida con el nombre de Berga. En la compra se especifica cómo se dividieron las tierras, en total 600 jornales de parte culta y parte de superficie inculta, así como la casa masía, pajares, eras de trilla, corral y parideras de  ganado. También se cita el oratorio que poseyó, quedando como propiedad común a las dos partes.

La dedicación de sus tierras se concretó en el cultivo de los cereales y como pasto para sus ganados.

  • SAN JUAN

Detalle de la entrada del agua a la Balsa de S. Juan

Se desconoce su origen, pero parece que la casa masía actual se construyó en el s.XIX. Como anteriormente se ha indicado, en el s. XVIII, se construyó  el azud en la rambla, la acequia y balsa, pero ignoramos la utilización que  el convento le dio a esta masía.

Los monjes declararon haber cultivado y recogido las siguientes cantidades en 1.776 “1.855 cántaros de vino, 102 libras de seda, 132 libras de hortalizas, 144 cahíces de trigo, 54 arrobas de higos y 158 cargas de algarrobas”.

  •  MÁS DE VALERO

    Fachada del Más de Valero

Únicamente se conoce la fecha de su compra, que fue en 1.743, pero se desconoce su origen y evolución hasta ese año. Se sabe por la declaración de los monjes que se  recogieron entre en esta masía ”1.200 cántaros de vino, 30 cahíces de trigo y 55 arrobas de aceite”

GANADERÍA

La ganadería fue la actividad económica más antigua. Su desarrollo, se produce  tras la conquista cristiana de Valencia en los siglos XIII y XIV. Ante la necesidad de pastos se crean las dehesas, estableciendo con toda claridad, sus límites a través de la colocación de mojones y protegidas por una legislación excesivamente severa.

La explotación ganadera tenía como finalidad exclusiva la obtención de la lana. Solo por enfermedad, cojera o vejez era sacrificado el ganado y entonces, era utilizada su carne como comida. La cartuja, tuvo dos batanes, uno en Altura y otro en Jérica.

Los restos del Batan de Jerica

Utilizaba como energía en el primero, el agua de la acequia dela Esperanza y en el segundo el agua del Palancia. En ambos era tratada la lana hasta conseguir el volumen preciso. Pasaba después al telar y, desde este, a la sastrería donde se confeccionaba la ropa de los habitantes del Cenobio.

En el “Manifiesto de rentas del Monasterio los Cartujos declaran tener 32 pastores para atender  sus rebaños así como 7 apriscos o corrales para guardar sus ganados. También declaran haber obtenido de sus ganados 828 arrobas de lana, de las cuales se reservaban 300 para sus necesidades. Si como sabemos, las autoridades no creyeron estas cifras y mandaron rehacer la declaración debemos pensar que sería mayor la producción a lo declarado.

Las masías dedicadas a la ganadería, cuentan con corrales para encerrar el ganado. Se trata de espacios de planta rectangular, divididos en dos zonas: zona cubierta y zona descubierta.

Corrales de la Masía de Abanillas

En su construcción se empleó la técnica conocida como “piedra en seco” caracterizada por el uso de la piedra suelta, sin argamasa. Los corrales presentan cubierta a un agua, con teja al exterior y vigas de madera en el interior. Aunque es raro, podemos encontrar corrales con cubiertas a dos aguas, como los dos corrales de la masía de Uñoz.

En la parte cubierta del corral, las arcadas dividen el espacio en zonas horizontales y verticales, abriéndose espacios ventilados, diáfanos, para la protección y cobijo de los animales, como parideras de ovejas y cerdas. Utilizando parte del muro de la cabecera se construye la pesebrera (conjunto de pesebres), que permiten comer y descansar a caballos, asnos y mulas, animales que se utilizan para la labranza y transporte de personas y mercancías.

La zona descubierta tiene mayores dimensiones que la parte cubierta, y es en esta zona donde se llevan a cabo las labores de esquileo, recuento del ganado, separación de los machos en determinadas épocas y donde se guardan otros animales como gallinas, cabras o vacas, destinados a la alimentación de los habitantes de la masía.

Corral "Cerro de las Mulas"

El elemento más original en la construcción del corral es el uso del arco de medio punto que descansa en dos pilastras, característico en la Comunidad Valenciana. Es el elemento sustentante de la estructura del corral y de todos sus elementos constructivos: cubiertas, paredes, muros, vigas… Los arcos, además de anular el empuje vertical, trasladándolo a través de las pilastras a los cimientos, anulan el empuje lateral, transfiriéndolo hacia las paredes laterales que delimitan el espacio cubierto.

Corral de las Mulas. Arcos de medio punto

En estas se construyen contrafuertes que impiden que los arcos se abran. Gracias a la fortaleza y estabilidad del arco de medio punto todavía existen en la actualidad corrales, casas de pastor… que posibilitan nuestro deleite, al hacer real la contemplación de estas verdaderas salas hipóstilas, que forman las superficies cubiertas de los corrales, aunque sea sin ovejas, y sin sus balidos…

LA AGRICULTURA

A partir del s. XVI se activa la producción agrícola en las masías, con cultivos como cereales, olivo, vid y algarrobo. Tanto el trigo, como la avena, la cebada y el centeno, tuvieron desde siempre, mucha importancia en la alimentación de las personas y de los animales. Las masías desde su nacimiento, habilitan eras para trillar y muy cerca de estas, pajares donde almacenar la paja, que era parte de la comida de los animales durante el invierno. Tanto por su función, como por su belleza, destacan la era y el pajar de la masía de Abanillas. Las losas de esta era, forman un círculo perfecto y multicolor de areniscas, calizas y piedra de rodeno, con una disposición geométrica proporcional y armónica. El pajar, está unido a la era de manera que facilitaba la recogida de la paja y el grano.

La verdadera conversión de las masías en centros agrícolas importantes, fue un hecho que se concretó a lo largo de los siglos XVII y XVIII. Vall de Christ, en el siglo XVIII, destina como fincas agrícolas sus masías más cercanas al Monasterio; el Más de Valero, San Juan y Rivas. Este hecho estuvo determinado por tres factores: la ampliación de la superficie cultivada, la introducción de nuevos cultivos y la aplicación de nuevas técnicas. El primer factor, se consiguió por compras directas dela Cartuja, por donaciones o por transformaciones de secano a huerta.

El acceso al agua significó un desarrollo considerable no solo de nuevos cultivos como el cáñamo, el maíz, los frutales y los productos hortícolas en general, sino que también, utilizando el agua como energía, facilitará la instalación de protoindustrias o centros artesanos como los molinos de trigo, fábricas o las papeleras en los batanes de la Cartuja en Jérica y Altura. Pero será en el s. XVIII, cuando las nuevas técnicas permitirán transformar espacios de secano en huerta. Dos ejemplos los encontramos en las masías de Rivas y San Juan.

Masía de Rivas. Abrevadero de la derecha

En Rivas se construyeron dos abrevaderos en el cauce de la rambla de las Torrecillas, uno a cado lado de la misma. El de la derecha, presenta también una fuente mientras que en el de la izquierda hay un pozo que alberga un nacimiento de agua. El sobrante de la fuente-abrevadero se conduce a través de una pequeña acequia, hasta el pozo de la izquierda, donde mediante una noria, se eleva el agua hasta la balsa, situada a un nivel bastante alto. Desde allí, a través de una acequia el agua regará una superficie de terreno considerable.

Abrevadero y arriba la balsa donde se supone estaba la noria Masía de Rivas

El segundo ejemplo lo encontramos en San Juan. A unos 6 km. aguas abajo de la rambla de Rivas, en la partida llamada “El Pinarejo” se construyó un azud, que elevaba el nivel del agua hasta la acequia que finalmente la conduce hasta la balsa de la masía. Más abajo, a los pies de Vall de Christ, existe otro azud,cuyo muro desviaba el agua hacia la acequia que se dirije a regar la zona del Mas de Valero.

El azud de Vall de Christ

Es muy difícil establecer cantidades, pero después de la exclaustración en 1835 en el inventario que se hizo, se habla de que “en zonas cercanas al Monasterio, poseyó este 170 hanegadas“. La cifra, que pudo ser mayor, demuestra el interés de los monjes por transformar sus tierras en superficies más rentables. La Cartuja tuvo más de 4000 hanegadas de tierra puestas en cultivo. De ellas, más de 250 hanegadas eran de huerta situadas donde había posibilidad de riego:

  • En Segorbe, donde el Monasterio poseía más del 50% de su huerta, ya que contaba con una estructura de acequias muy desarrollada y con abundante agua procedente de su manantial de la Esperanza y del río Palancia.
  • No obstante, la mayor superficie de tierra-huerta se encontraba en la zona de Vinalesa, ya que al estar situada en la comarca de L´Horta Nord podemos arriesgarnos a decir que en su mayoría se dedicaban al cultivo de huerta y al olivo.

Entre los factores que estimularon la ampliación de la superficie cultivada podemos citar:

  • La tendencia alcista de los precios de los productos agrarios.
  • El creciente comercio de los productos agrarios facilitado por la aprobación, durante el reinado de Carlos III de la “Real Pragmática” del 12 del de octubre de 1778 que liberaba el comercio con América. Solo al puerto de Alicante, en la Comunidad Valenciana, se le permitió comercializar, pero el beneficio sería para todo el país.

Desconocemos cuales fueron los circuitos comerciales de la Cartuja, pero pensamos que ante la demanda que se produjo en este siglo, tanto desde la Europa atlántica como desde tierras americanas, y conociendo la producción de lana, aceite, cereales y sobre todo vino, bien transformado en alcohol, aguardiente o como vino puro, que no se destinara una parte importante a la exportación.

La Cartuja arrendó parte de las dehesas y algunas masías, estableciendo que el canon a pagar se hiciera con parte de la cosecha, lo que significa que se llevaba acabo la partición de frutos y que esta práctica duró hasta la exclaustración en 1835.

La cartuja tuvo posesiones urbanas muy diversas. De todas percibió ingresos, bien por el arrendamiento bien por el cese del dominio útil. En Altura, Jérica, Segorbe, Alcublas, Valencia, Castellón, Sagunto, Foyos, Vinalesa, la Cartuja poseyó almazaras, molinos harineros, casas, tiendas, ventisqueros y alfarerías. De todas percibió censos al tenerlas arrendadas que se pagaban dos veces al año, en Navidad y en S. Juan. En el caso de Altura, Madoz nos cuenta que se producía vino tinto, aceite, hortalizas, frutas etc. Así nos lo describe Madoz en 1845:

“Comparte con los vecinos de Segorbe y pueblos inmediatos, la fuente llamada de la Esperanza, la cual brota a las raíces occidentales de un cerro de piedra, es tan abundante que da lo bastante para regar 4.000 hanegadas, de las cuales 1600 corresponden a este termino, creciendo en ellas con vigor y lozanía todo género de simientes y plantíos. Hay además un secano de muchísima extensión, y en el delata dos viñedos, extensos sembrados, muchos olivos y algunos algarrobos”.

Los censos fueron muy variados en número y cantidades. Quizás el más extendido, con el paso del tiempo fue el enfitéutico. Se trataba de una cesión perpetua o por largo tiempo, del dominio útil o usufructo de un inmueble mediante el pago un de cánon.

El monasterio, estableció en lugares como Castellón, Vinalesa, Valencia… “Procuras” con el fin de controlar y administrar sus bienes. El Procurador, en las comunidades religiosas, era la persona que tenia a su cargo el gobierno económico, siendo además el representante del monasterio. Estaba obligado a pagar a la Cartuja una cantidad anual fija y respondía con su patrimonio. El ganar o perder, era cuestión de que las cuentas acabaran con déficit o superávit.

EL DESMANTELAMIENTO DEL ANTIGUO REGIMEN

En el corto periodo de tiempo que transcurrió entre agosto de 1.836 y finales de 1.837, los progresistas españoles asumieron la tarea de desmantelar las instituciones del Antiguo Régimen e implantar un sistema liberal, constitucional y de monarquía parlamentaria. Una de sus primeras actuaciones fue la llamada reforma agraria liberal, que se llevó a cabo en 1.837 a partir de tres grandes medidas:

  1. La disolución del régimen señorial, ya iniciado en las cortes de Cádiz, implicó la pérdida de las atribuciones jurisdiccionales de los señores, aunque mantuvieron la propiedad de las tierras que los campesinos no pudieron acreditar como propia, convirtiéndose en el nuevo propietario.
  2. La desvinculación (supresión de mayorazgos) significó el fin de los patrimonios unidos obligatoriamente y a perpetuidad a una familia o institución sin trabas en los mercados.
  3. En el año 1.836 Mendizábal decretó la disolución de las órdenes religiosas (excepto las dedicadas a la enseñanza y a la asistencia hospitalaria) y estableció la incautación por parte del Estado del patrimonio de las comunidades afectadas.

BIBLIOGRAFIA

  1. Anónimo. Cartuja de Vall de Christ 1.385-1.985.  Segorbe. C.E.A.P.
  2. Ardit Lucas, ManuelRevolución liberal y revuelta campesina, p.62.
  3. Arostegui Sánchez, J .  Palafox Gamir,J Garcia Sebastian, M.  Gatell Arimont, C Historia de España. Ed. Vicens Vives.
  4. Aznar, Simón. 1998. Historia de la Real Cartuja de Vall de Christ. Segorbe. Fundación Bancaja. 
  5. Del Rey J Aynat, MiquelArquitectura rural valenciana.
  6. Dunia Vidal Prades, Emma. La Cartuja de Vall de Christ en el fin del Antiguo Régimen
  7. Espinal, Bernardo. Atlante español, Madrid. 1.748. Tomo VII. p. 70-73       
  8. Giménez  Guarinos, José Miguel. Un paseo por Vinalesa
  9. Gómez Ildefonso, María. La Cartuja en España.
  10. Madoz, P. Diccionario Geográfico-estadístico de Alicante, Castellón y Valencia.
  11. Soriano Martí, Javier. Aprovechamientos Históricos y situación actual del bosque en la Provincia de Castellón. Fundación Caja de Castellón.
  12. Valdeon Baruque, Julio. Historia General de la edad media. Siglos XI al XV
  13. Archivo Catedralicio de SegorbeLibro de confirmación de privilegios a la Real Cartuja de Vall de Christ.
  14. Archivo Histórico NacionalEn la carpeta nº 467 se encuentra la Bula de Clemente VII sobre la cesión de la Rectoría de Castellón a la Cartuja. Posteriormente hay diversas confirmaciones de esta concesión.
  15. Archivo Histórico Nacional. Pergamino integrante de la carpeta nº 470.
  16. Archivo Histórico NacionalPergamino integrante de la carpeta nº 471 narra la concesión a Vall de Christ por D. Martín, del derecho de jurisdicción sobre Altura y Alcublas.
  17. Manifiesto de rentas, del Real Monasterio de Vall de Christ para el reparto de la Real Gracia de subsidio. 1.777.

Autores del trabajo: Vicente Córdoba, Vicente Gorriz y Fernando Lozano.

Las fotografías han sido realizadas por: Vicente Córdoba y Vicente Gorriz.

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