História de los regadíos en l’Alcora (Capítulo IV-2)
Introducción
La obra de revestimiento del canal principal y del resto de la red de acequias de la huerta, así como la construcción del pantano, marcan la actividad del Sindicato de Riegos en los años posteriores a la Guerra Civil. (más…)
El día 19 de Marzo de 1,907 se reunió en el salón del Patronato[1], previa convocatoria la Comunidad de Regantes de la Huerta Mayor de la Villa de l’Alcora. Se leyó por el presidente accidental de la misma la R.O. de 7 de Febrero de 1907 por el que se aprueban la Ordenanzas de la Comunidad, por aclamación es nombrado presidente D. Wenceslao Balaguer y Queral[2] Cura Párroco de esta. Eligiendo a los síndicos que formaría el primer Sindicato.
A principio de la edad Moderna (finales del siglo XV) la población de l’Alcora incluido Costur debía de tener alrededor de unos 1.000 habitantes, esta cifra se debió mantener mas o menos estable hasta primeros del siglo XVII, esto hace suponer que el regadío se debió de mantener así mismo estable, tal como comentó en el anterior capitulo, la capacidad de las infraestructuras de regadío heredadas de los árabes sería mas que suficiente, para garantizar los niveles de subsistencia de la población.
El agua ha sido desde siempre un elemento fundamental en la vida de las poblaciones mediterráneas, su escasez, la irregularidad de las lluvias, junto a una tierra feraz y un clima propicio para cultivar una gran variedad de vegetales ha hecho que los pueblos que han habitado estas tierras hayan agudizado su ingenio para aprovechar al máximo el tan escaso recurso. (más…)
Reseñas históricas.
Al comienzo de este trabajo de investigación sobre el termino municipal de l’Alcora, he creído conveniente el reseñar algunos de comentarios que sobre el se han escrito al largo de la historia, en los siguientes párrafos tras el nombre del autor, transcribo los mas interesantes:
Antonio Jose Cabanilles (1.792)
“Al poniente de Costúr y á una larga hora de distancia está la Alcora. Se presenta muy pronto un profundo barranco, y luego se ladea el Mont-mirá, en cuyo pico se conserva el castillo de Alcalatén, único resto de la antigua y principal población del Señorío. La aspereza del suelo, compuesto de peñas calizas desnudas de tierra y casi de vegetales, pone obstáculos á la agricultura hasta doblar el monte, donde muda de aspecto. A eriales áridos se siguen campos de viñas, olivos y algarrobos; muy cerca de ellos se ve parte de 300 jornales de huerta, que fertiliza el rio de Lucena, y en las cuestas y sitios privados de riego vuelven otra vez algarrobos, olivos y viñas. En medio de este agradable recinto yace el numeroso casrío de la Alcora, con buenos edificios y espaciosas calles las mas en cuesta rápida….
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