Antropología cultural de nuestro entorno

24 mayo 2011

Costumbres de Vila-real en el siglo XX ( 1.900/1.960)

Filed under: General,Tema 3. Costumbres — Pilar Gozalbo Herrero @ 8:52

INTRODUCCIÓN

El alma de un pueblo se manifiesta a través de sus tradiciones, sus valores, su estilo de vida, sus creencias y sus distintas formas de expresión, tanto a nivel relacional familiar y social, como a nivel laboral, artístico y cultural.

Estudiando el pueblo de Vila-real se detecta el sentimiento de orgullo y pertenencia de sus gentes a un pueblo con larga historia, que han construido desde la primera piedra durante más de siete siglos y que tratan de conservar y mejorar para legarlo a sus descendientes. Su historia como pueblo se remonta al siglo XIII en que recibió la Carta Pobla del rey Jaume I, el 20 de febrero de 1.274.

La villa amurallada se expandió extramuros a partir del siglo XIV debido al aumento de población, formando los arrabales de Valencia y de Castellón, llamados posteriormente del Carmen y de San Pascual respectivamente.

El siglo XVI fue de gran impulso demográfico y económico. Entre 1.566 y 1.675 se amplió la huerta tradicional regada por las acequias: Séquia Major, Sequiola, Sobirana y Jussana y se roturó la mayor parte del secano, partidas de Madrigal, Pinella y Pla Redó, convirtiéndolo en regadío.

Durante el XVII, la agricultura en Vila-real comienza a evolucionar desde una agricultura de subsistencia hacia explotaciones de tipo comercial .La población crece de tal manera que se cuadruplica durante este siglo y parte del siguiente, aumentando el número de barrios alrededor de la vila, con el arrabal de Onda , el de Borriana y otros.

En la segunda mitad del siglo XVIII nacen las primeras industrias textiles, de seda y cáñamo, dando impulso a una gran actividad comercial y social. Y un siglo después, entre 1.839 y 1.843, se introduce el cultivo comercial de la naranja, que propicia el impulso económico y los cambios sociales en la población. Ya en la segunda mitad del XIX llega el ferrocarril A.V.T. de red nacional, el de vía estrecha comarcal( “ la Panderola”) y la luz eléctrica.

A inicios del siglo XX, en 1.905, Vila-real deja de ser un pueblo, recibiendo el título oficial de Ciudad de manos del rey Alfonso XIII. Durante el primer tercio de este siglo se dota a la ciudad de unos servicios indispensables para su desarrollo: banca, planes urbanos, nuevos trazados camineros, suministro de agua potable y mercado. Pero el crecimiento acumulado y el mantenimiento propiciado por la citricultura se debilita con las adversidades meteorológicas o de mercado. Las heladas de 1.946 y 1.956 y las fuertes lluvias y heladas de los años sesenta hace tomar conciencia de la necesidad de diversificar la estructura productiva para no depender únicamente de la citricultura.

Y es en esta parte del siglo XX donde se centra el estudio costumbrista de las gentes de Vila-real en los diferentes aspectos de la vida familiar y social que, en la actualidad, han desaparecido o se han adaptado a los nuevos tiempos. Y para concretar dicho estudio, se toma como referencia uno de los barrios más antiguos de la ciudad, el Raval del Crist de l’Hospital.

EL RAVAL DEL CRIST DE L’HOSPITAL

Localización

El Raval del Crist de l’Hospital, llamado comúnmente “ El Vario”, está situado a continuación del Raval del Carmen, dirección Valencia, separado por el Barranquet, un barranco actualmente canalizado, que cruza la ciudad de NW a SE. Hasta finales del siglo XX se cruzaba por un puente de tres ojos y por otro paso que facilitaba el paso de carros cuando bajaba el agua. Hoy es una calle amplia con el nombre de Josep R. Batalla.

Convento de los PP. Franciscanos y el puente del Barranquet (fot. J. Heredia)

El arrabal estaba limitado por el Barranquet, como se ha apuntado, y por la carretera Nacional 340, de NE a SW. Al Sur había algunos patios pertenecientes a los labradores del “Vario” más pudientes.

Economía

Los patios limítrofes eran como el trastero de casa; allí se guardaban aperos, restos de poda de los huertos, leña…También se destinaban a la cría de conejos y gallinas y algún cerdo, alimentados con los restos de alimentos de la casa y productos del campo.

En época de penuria, después de la helada de 1.946, también hubo quien crió algún ternero (bous nugats). El novillo se pesaba al entrar en el establo y al año lo recogían y pagaban al agricultor según los kilos de engorde.

La propiedad estaba muy repartida. Cada familia tenía tierras de cultivo en distintos lugares del término; aunque sólo fuera una hanegada (833m2) no tenía por qué estar en una única parcela. Tener más de 15 hanegadas no era frecuente. En las tierras de regadío cultivaban naranjos para vender su producción a los comerciantes o cooperativas. Y se plantaban todo tipo de hortalizas: tomates, patatas, boniatos, coles, acelgas, cardos, legumbres, judías, etc. para autoconsumo. Se sembraba incluso entre los naranjos. En secano sembraban cereales (trigo y maíz) melones, calabazas…

En “terra campa”, tierra de cultivo sin naranjos, se cultivaban espléndidos “bajocars” (judía tierna) producto tan importante en calidad y cantidad que marcaba el precio de referencia en el mercado nacional español.

También era apreciada la pera de l’Alqueria de Bou, pequeña y resistente a enfermedades. Sus semillas se propagaban por el aire e insectos para la polinización. Se llegaron a hacer planteles para su venta.

Trabajo

Los hombres de este barrio sólo se han preocupado de trabajar y trabajar, “del treball al tros i del tros al treball”. Iban a jornal para los agricultores con grandes superficies de  tierra, que vivían en el centro de la ciudad. La contratación de jornaleros se hacía diariamente en la Plaça de la Vila, la plaza porticada.

Cuando no eran contratados por diversas causas, si el tiempo lo permitía, trabajaban sus propias tierras aunque ya tuvieran hechas las labores primordiales; siempre había hierbas que quitar, piedras que apartar, etc

Eran ahorradores. Cuando podían, compraban tierra árida, tierra virgen, sin roturar, y la despedregaban los domingos a base de agujerear la roca con la barrena y dinamitar avisando tres veces: “Va foc!”.

Los trozos de la roca dinamitada y las piedras sueltas se utilizaban para hacer los ribazos de la parcela. Este trabajo lo hacía el ”ribassero” especializado en manipular las piedras con precisión para hacer pared de piedra seca , asegurando así el terreno que preparaban para cultivar.

La mujer trabajaba en los almacenes de naranja y, al terminar la temporada naranjera, iba al campo a recolectar la judía tierna en el “bajocar•. Éste era un trabajo mal considerado socialmente por lo que supone de exposición al sol, tanto por el calor como por sus efectos sobre la piel: color, sequedad…Más de una vez tenían que oírse llamar : “Bajoquera!!!” a modo de insulto o desprecio.

ASPECTOS DE LA VIDA FAMILIAR

Vivienda

Las casas solían ser de una o dos plantas. En la planta baja había entrada para el carro desde la puerta hasta el corral descubierto, atravesando toda la planta. El comedor era testimonial ya que la vida se hacía en la cocina, que ocupaba gran parte de la planta baja. El “ safareig” o lavadero era pieza importante en la cocina; hasta allí llegaba el agua corriente. Disponían de un hogar para cocinar y calentarse en invierno. Había también una o dos habitaciones.

En la planta superior, un par de habitaciones y una terraza.

El aseo estaba en el corral, junto a la casa, y a cubierto. En cada casa había pozo ciego o una balsa subterránea que se vaciaba en su momento mediante toneles que se transportaban en carro a las fincas para servir de abono. Esta labor se hacía de madrugada para no molestar al vecindario. Entre 1.946 / 50 se efectuó el alcantarillado; se inutilizaron las balsas y se canalizaron las conducciones al desagüe general.

Al quedarse sin esa fuente de abono, se hizo un estercolero en el corral. Al “femer” tiraban la materia orgánica generada en la cocina para que se pudriera y usarla como abono. También se criaban allí conejos y gallinas.

Las calles eran de tierra hasta que se asfaltaron; en cambio en la vila se adoquinaron antes del asfaltado.Siempre era así, el “Vario” en último lugar. Esa era la sensación que tenían sus habitantes y, de hecho, las infraestructuras ciudadanas llegaban con retraso, con respecto al centro. El crecimiento del barrio ya se sitúa hacia los sesenta.

Plano actual del Raval del Crist de l’Hospital

La calle Batalla es el antiguo Barranquet, que separaba el “Vario” de la vila. Al final del barrio, frente al  Barranquet,estaba la calle de Ponent, Baix y Alt, cruzada por la calle Exércit.  También eran del barrio las calles siguientes:   - C. Nules – C. Artana – C. Valencia- C. Sant Isidre – C. Alconchel – C. Joan Mas- C. Vilavella – C. Rei En Jaume – C. Sant Bertomeu- C. Trullench – C. Leó XIII – C. Taronger- C. Forn de Gil – Pl. Aliaga – Pl. Sagunt- C. Hospital – C. Sagunt – etc

El barrio ha crecido y hay nuevas calles, como se puede observar.

MODO DE VIDA

Familia

Éste era un barrio de labradores. Sólo tenía tiendas de ultramarinos, hornos y panaderías, carnicerías, alguna droguería… Para otras compras y trámites, había que ir al centro. También habían tabernas, muchas tabernas, donde los hombres iban a hacerse un “deu” (10 ctm., precio del vaso de aguardiente) o un vaso de vino, que era mucho más barato, después del trabajo. Era su único punto de escape, “vi i aiguardent”.

A la mujer, en cambio, después del trabajo le esperaban todas las faenas del hogar y podía pasarse parte de la noche apedazando la ropa de trabajo de su marido e hijos. Y al día siguiente, a primera hora de la mañana, iba a la panadería para que no les faltara pan tierno a los hombres de la casa, ya que comían en el campo.

Ella, en su trabajo, disponía de una hora para comer. Si estaba cerca, iba a casa y adelantaba faena. Solía volver al trabajo malcomiendo un bocadillo por la calle. Al acabar su jornada ni se le ocurría tener un punto de escape; tenía mucho que atender: casa, hijos, deberes, responsabilidades…Era la pieza clave de la familia, la que recibía y administraba todo el dinero que entraba en casa, la que procuraba que hubiera poco gasto en metálico y el máximo ahorro posible.

La madre se ocupaba también de educar a los hijos, de darles buena crianza. Los hijos obedecían, ocultando sus fechorías para evitar reprimendas. Hasta los seis años, asistían a la escuela infantil más cercana, cruzando el barranquet, con maestras como Dª María y Dª Elena. Luego solían ir a la escuela pública o a la de los PP. Franciscanos, cercanos al barrio. Para estudiar bachiller, se iba a Castellón en autobús o bicicleta.

Dar estudios a los hijos en este barrio era poco frecuente; era la insistencia del hijo la que lograba el permiso de los padres y no siempre se acababan los estudios porque dependían de la economía familiar, tan incierta para los hombres del campo. Estudiar en Castellón era caro; por ejemplo, en el Instituto Francisco Ribalta, en los años 1.944/46, se pagaban 25 ptas. al mes. Naturalmente, en la helada del 46 tuvo que dejar sus estudios el único chico del “Vario” alumno del Instituto, al no poder soportar el coste.

Infancia

Los niños jugaban en su barrio. En la era, a fútbol, con pelotas de trapo que ellos mismos preparaban con habilidad y técnica; el centro era una bola muy apretada de papel de periódico y se envolvía con tela de saco. Para que no se deshiciera, se sujetaba con una especie de red, hecha con cordel, que mantenía su redondez y firmeza. Ésta era la faena del “ encordonaor” del grupo.

Siempre que podían, iban a bañarse a la Séquia Major, cruzando por el huerto del Tancat. Los más mayores llegaban al río Millars. En el puente de Santa Quiteria se lanzaban al rio desde “les tres penyetes” y en la Ermita de la Virgen de Gracia, desde la ”penya Sabata”. Y más lugares, como la “penya del barco voltat” llamado así por la forma de la roca. Esta actividad era sin permiso de sus madres, que siempre les recordaban el peligro del río con sus “engolidors” o remolinos.

Otro juego peligroso y muy interesante para ellos, ya que contendían con otros grupos, era el llamado “ a fer arca”, que consistía en lanzarse piedras hasta que uno de los grupos abandonaba; el grito de guerra era “ arca! arca! arca!”

Estos eran juegos exclusivos de niños.

Las niñas jugaban a juegos de escondite, al sambori, al gua, a pelota, a la comba, a ídem… a los que también jugaban los niños. En cuanto al baño, las niñas sólo se bañaban en las acequias cercanas al pueblo y con permiso materno.

La 1ª Comunión era una fiesta importante para los niños y la familia la preparaba con todos los detalles: los trajes de marinero para los niños y los vestidos largos, de organdí o de crepé, para las niñas; el acto religioso, en la única parroquia de Vila-real, la Iglesia Mayor San Jaime, y el convite, en casa con los invitados precisos: padres y hermanos, el padrino o madrina y algunos amiguitos.

Juventud

La juventud iba al centro a relacionarse con los demás jóvenes. El punto de encuentro era el Camí del Cedre , por el que paseaban y conectaban con unos y otros; era una oportunidad para buscar o encontrar pareja. Los padres se interesaban por el número de hanegadas que tenía la posible pareja. Naturalmente, la familia de menor patrimonio era la más interesada en dicha relación.

Las bodas se celebraban por la mañana en la Iglesia Parroquial. Los novios e invitados, familia y amigos íntimos, lucían sus mejores galas. Al acabar la ceremonia, iban a desayunar a casa del novio; chocolate caliente, galletas caseras, rollitos de anís, mostachones, torta celestial,…eran los alimentos festivos acompañados con algunos licores. Luego, en comitiva con los novios, iban a casa de la novia a repetir el desayuno con parecidos ingredientes.

Fiestas

En Vila-real cada barrio celebraba su propia fiesta (“festes de carrer”) En el “Vario”, por su extensión y número de calles, la fiesta era grande. La procesión del Crist de l’Hospital era de carácter civil, sin representación eclesiástica. La organizaban cuatro clavarios con la autoridad superior del Clavario Mayor, que era elegido al azar de entre los cuatro o se presentaba uno para ser el clavario mayor y correr con los gastos principales de la fiesta

A la procesión se sacaba un Cristo con peana, que portaban a hombros, y un hombre que llevaba la Cruz Procesional iniciaba la marcha y marcaba el recorrido. en función de las casas que pagaban , soslayando aquellas que no contribuían. El Cristo y la Cruz se guardaban en casa del clavario mayor hasta el siguiente año.

El vecindario acudía a los convites de los clavarios, cada uno en su casa y con la abundancia y variedad que ellos decidieran.

Las fiestas y celebraciones siempre eran para el barrio motivo de alegría y ocasión para festejarlas con comidas y dulces que no eran frecuentes. Se favorecía la relación entre los convecinos. Se cenaba en las calles, en largas mesas y compartiendo comidas y bebidas, risas y jolgorio.

Después de la guerra, el baile estaba prohibido; los más atrevidos organizaban bailes en sus casas, con discreción. Y no había verbenas en las fiestas.

Defunciones

La gente moría en sus casas y eran velados por su familia y vecinos. El difunto era llevado a hombros a la iglesia y después al cementerio. Las familias más pudientes lo trasladaban en carruaje tirado por caballos.

La categoría social del difunto se dejaba notar por el número de curas, de cirios y de caballos; estos últimos por su número y por los penachos, más o menos altos, que los adornaban.

Niños y jóvenes portaban los cirios delante del carruaje y recibían un estipendio de unos céntimos, hasta una peseta.

Franciscanos y Carmelitas estaban enfrentados y cuando coincidían en un entierro, marcaban sus diferencias guardando las distancias entre ellos. Después de la ceremonia religiosa, la familia y algún allegado acompañaban al difunto y presenciaban su entierro. En el funeral se vestía de luto riguroso; todos de negro y las mujeres con velo grande, ocultando parte del rostro.

La iglesia del Crist de l’Hospital fue sanatorio para tuberculosos después de la guerra civil. Había entonces un gran temor a contagiarse. A los que morían, los llevaban cuatro portadores y la familia justa los acompañaba hasta el cementerio por dentro del Barranquet, atajando el camino para no pasar por las calles. El sacerdote oraba por el difunto en el propio hospital.

ANOTACIONES FINALES

La vida en un barrio apartado del centro, con gente sencilla y trabajadora, viviendo de lo que da la tierra, jugando en la calle, correteando por los campos… parece, en principio, un modo idílico de vivir, de criar a los hijos y de envejecer. Claro está, sin contar con el trabajo duro y  el rendimiento inseguro del campo, con una economía precaria, con  la dificultad de encontrar otras salidas…

Para documentar este trabajo he contado con la inestimable colaboración del matrimonio Barrachina-Reig. Ambos me han transmitido no sólo sus vivencias directas sino también las conocidas a través de sus padres y abuelos. Cabe destacar la aportación de Santiago Barrachina por su gran valor testimonial pues él nació en el Raval del Crist de l’Hospital, principal motivo de esta reseña costumbrista.

Santiago nació en 1.932 y vivió en la calle Ejército Español (Exércit) hasta su boda con Carmen, una joven del centro de la vila. Tenía por aquel entonces 29 años y siguió su vinculación al “Vario” mientras vivieron sus padres. Él es un ejemplo de afán de superación, de esfuerzo personal ante las dificultades y con objetivos a conseguir, sin acomodarse en la rutina puesto que continuó su formación en el pueblo, después de la jornada de trabajo.

También he contado siempre, en la investigación o búsqueda de datos, con las facilidades que se nos brindan desde el Archivo Municipal y , concretamente, con las orientaciones y el apoyo de Vicent Gil Vicent, Arxiver municipal.

BIBLIOGRAFÍA

- Wikipedia.

- Vicent Gil Vicent, director de la obra, y otros AA. ” Història de Vila-real”. Editor: Ajuntament de Vila.real. Maig de 2010.

-Fuentes orales: Carmen Reig y Santiago Barrachina.

- Ffotografías: Salvador Tomás.

REPORTAJE FOTOGRÁFICO

Trabajo

Terra àrida

Ribàs amb pedra seca

Economía

Terra campa

Terra de conreu

Vivienda

Cases del carrer Sagunt

Cases del carrer Rei En Jaume

Calles

Carrer Sagunt

Carrer Exèrcit

Plaza

Plaça d'Aliaga

Creu d'Aliaga

Edificios importantes frente al barrio

Esglèsia dels PP.Francescans

Convent dels PP. Francescans

Otros elementos arquitectónicos

Cementeri Municipal

Monument al Llaurador

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2 comentarios »

  1. Pili, has hecho un trabajo excelente tanto en información e investigación como fotográfico enhorabuena.

    Carmen.

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    Comentario by al141027 — 29 mayo 2011 @ 17:51

  2. estan buenaz la imajenes… buena informacion :)

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    Comentario by jose anljel — 25 noviembre 2012 @ 18:01

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