PATRIMONIO DEL PUERTO DE VINARÒS

 

Grupo: Marita Bover Ríos, Aparicia Ramos Jiménez, Carmen Redó Nento, Suzanne Rood van der Kloet, Nelly Suárez Sobrado.

 INTRODUCCIÓN

Las transformaciones que en la actualidad experimentan los puertos y el transporte marítimo dejan obsoletos importantes espacios e instalaciones, que hace tan sólo 2 ó 3 décadas se encontraban en pleno funcionamiento.

Conservar los elementos técnicos y arquitectónicos más interesantes de los puertos es, cada vez más, una exigencia social para mantener unos vínculos con el pasado, y conocer mejor una parte de su historia. Con frecuencia, estos elementos forman parte de un paisaje asumido como propio en la memoria popular y colectiva.

Excepto para algunos elementos técnicos muy especializados, una buena parte del patrimonio portuario puede tener funciones alternativas que, al tiempo que conservan la esencia de su estructura y sus características, aseguren su preservación y utilización futura. Equipamientos tan especiales como los faros están siendo actualmente rehabilitados y reutilizados inteligentemente, como muestran algunas interesantes experiencias recientes.

 ELEMENTOS PATRIMONIALES DEL PUERTO DE- VINARÒS

EL PUERTO

El principal elemento patrimonial es, evidentemente, la existencia del propio puerto con sus muelles sus diques, dársenas, etc., que permiten desarrollar las actividades que le son propias, básicamente la pesca y el comercio, ya sea de cabotaje o de altura, así como otro tipo de actividades casi siempre relacionadas con estas dos más principales.

En primer lugar abordaremos en este estudio todo el proceso de construcción del puerto: etapas, ampliaciones, mejoras y posteriormente describiremos las instalaciones existentes en la actualidad o que hayan existido en estos casi 150 años de historia.

En la segunda mitad del siglo XIX las gestiones realizadas por el Arzobispo Costa y Borrás y el Diputado a Cortes Manuel Febrer de la Torre, fueron esenciales para que se aprobara en Madrid las obras de nuestro  puerto.

CONSTRUCCIÓN DEL PUERTO

Primera fase  1866 – 1875

El 2 de abril de 1861 se dispuso el estudio del proyecto de una dársena para el resguardo de las naves que operaban en estas aguas. El ingeniero castellonense Leandro Ayoza redactó un proyecto que sería el definitivo, se habían redactado otros en tiempos pasados.

El 12 de marzo de 1864, el Director General de Obras Públicas del Ministerio de Fomento fijaba la fecha del 20 de mayo para la adjudicación, en pública subasta, de las obras del puerto. Las obras fueron adjudicadas a la “Sociedad Española General de Crédito” por más de cinco millones y medio de reales de vellón. Su pago iría a cargo del Estado en un 50%, correspondiendo otro 25% al Ayuntamiento y el otro 25% a la Diputación.

El puerto tendría un solo muelle de 430 metros de longitud. Arrancaría en la punta de San Vicente y su inmediata roca de la Galera, donde empieza el muro, justo al final del actual Paseo Blasco Ibáñez. Este proyecto contemplaba un solo muelle, el de Levante, la playa utilizada para las obras fue la de la plaza del Astillero o de la Magdalena. El dique o escollera sería perpendicular a la línea de costa, en su primer tramo, y en el último en la dirección norte-sur, o sea perpendicular a los vientos de Levante. La altura máxima del muro sobre el nivel del mar era de dos metros.

Lo primero en construirse fue una línea de tranvía de vapor.La vía atravesaba 82  propiedades desde la pedrera hasta el punto en que debía arrancar el muelle.

La inauguración de las obras tuvo lugar el 9 de febrero de 1866. Toda la celebración quedó reflejada en la prensa de la época (Las Provincias, 20 febrero 1866) y en el acta municipal levantada al efecto.

En 1875, tras agitadas vicisitudes (Revolución de 1868 , Primera República, Tercera Guerra Carlista), se dio por terminada la obra de este primer muelle-puerto.

 Segunda fase  1879 – 1885

Mientras se construía el muelle de Levante, se vio la necesidad de prolongarlo. En el año de 1872 se presentó un nuevo proyecto de ampliación. solicitándose la construcción del muelle de Poniente. Este nuevo dique de  430 metros fue aprobado y se prolongó también el de Levante en 360 m. Con esta ampliación se arrojaron al mar 501.340 toneladas de piedra.

Con la construcción del dique de poniente se consiguió evitar que entrara arena en el puerto, en cambio no se consiguió aumentar las condiciones de abrigo de sus aguas que quedaban desprotegidas frente a los temporales de componente sur. Mejorar la protección de sus aguas frente a temporales, sobretodo de sur, era una cuestión que quedó pendiente y habría que solventar en el futuro.

En 1885 se dio la obra por finalizada. En diecinueve años se había completado su construcción, aunque todavía se producirían en el futuro nuevas intervenciones, en particular destinadas a mejorar su seguridad.

También adolecía de instalaciones auxiliares necesarias: cobertizos, grúas, vías, etc. que ofrecieran nuevos y mejores servicios para  conseguir un mejor aprovechamiento de sus instalaciones y disponer así de un funcionamiento más intenso y sobretodo más eficaz.

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Grúa utilizada en la construcción del transversal

Con el inicio de la construcción de las instalaciones portuarias se produjo una revalorización de los terrenos del entorno, El espacio que se ganó al construir el contramuelle no se incorporó a la zona portuaria y se vendió a particulares. Esto redujo la superficie disponible para faenar y condicionó la urbanización de esta zona. En este espacio se construyó la antigua fábrica de alcohol que se quemó en 1906 y surgieron las dos calles que acceden desde la playa de la Magdalena, actual plaza del Dos de Mayo, a la playa del Clot y zona de la plaza de toros. No se conectó la zona portuaria con la red ferroviaria, recientemente inaugurada, esta circunstancia marcará indudablemente el futuro del puerto.

En cambio se mejoró la accesibilidad por el sector del contramuelle. Un acuerdo municipal de julio de 1886 aprobó derribar el tramo de muralla comprendido entre el puerto y la plaza de toros, tal vez fuera éste el primer tramo de muralla demolida de forma definitiva, hecho, sin duda, excepcional en aquella época.

La mejora del acceso portuario se completaría con la conexión que conducía desde el contramuelle hacia la carretera de Benicarló.

Los trabajos de construcción del transversal contaron con hormigonera para fabricar los bloques y con varias grúas, incluida una flotante

 

Tercera fase 1928 – 1931

El problema más serio que padecía la instalación portuaria era el azote de los vientos de componente sur. Estos temporales, aunque poco frecuentes, son duros. La no existencia de un muelle de costa (no se construyó hasta 1946- 1949) atenuaba sus efectos, pero se veía como muy necesaria la construcción de un dique transversal.

En 1908 El Ayuntamiento solicita al Ministerio de Fomento nuevas obras. Un fuerte temporal en 1911 hundió 17 embarcaciones, en 1926 otro temporal hundió otras 22, en este percance murieron dos marineros ahogados. Estas desgracias evidenciaron la necesidad de construir un dique transversal.

Fue durante el periodo de la Dictadura de Primo de Rivera, entre 1928 y 1931, cuando se impulsó la mejora de las instalaciones.

Se aprobó una nueva ampliación, la construcción de un dique transversal, que tendría 150 metros de largo por 40 de anchura, además el dique de Levante se ensanchó en su parte interior,                Puerto de Vinaròs las tres principales etapas de construcción                      1866-1875  color naranja,1879-1885 color morado, 1928-1931 color verde (SebastiánAlbiol Vidal)

El puerto quedó conformado por un dique de levante de 790 metros, con cinco tramos en arco, el transversal de 160 metros, que arranca al finalizar el segundo arco y un dique de poniente de 436 metro, también arqueado. 

Posteriores obras de mejora

En 1931, el Ayuntamiento solicitó al ministro de Fomento retomar un antiguo proyecto para prolongar y reforzar el dique de levante. La obras se aprobaron dos años más tarde y no se interrumpieron durante la época de la guerra civil, pero sí se ralentizaron. Ya acabada la contienda bélica, entre 1946 y 1949, se levantó el muelle de costa en la zona de la playa de la Magdalena, lo que supuso una notable ampliación de la zona portuaria terrestre, pero en contrapartida también supuso empeorar el azote de los vientos al no actuar la playa como aliviadero.

La empresa constructora abandonó las obras en 1947 por motivos económicos, lo que originó un prolongado contencioso administrativo, en el que el único perjudicado era Vinaròs.

En 1958 se subastaron las obras para finalizar la prolongación del dique de levante, que acabaron en 1962. Esta obra no solucionó en su totalidad el problema de los vientos del sur, se hubiera tenido que prolongar algo más el dique de poniente y cerrar el ángulo. Hubo que hacer una nueva actuación en este sentido en 1988.

En el año 1985, nuestro espacio portuario se integró en la Junta de Puertos de Castellón, que todavía dependía del Estado. En el año 2000 pasó a depender de la Generalitat, como puerto de pesca. 

ERMITA DE SANTA MAGDALENA

Desde el S. XVI existía en esta zona la ermita de la Magdalena que permaneció abierta al culto hasta 1921, ofrecía un estado ruinoso y en esta fecha se derrumbó a consecuencia de lluvias persistentes. Se intentó reconstruirla de nuevo en la misma ubicación, pero surgió un problema de titularidad de terrenos, realmente el problema de fondo era que si se levantaba la nueva edificación en el espacio que ocupaba la vieja, molestaba al funcionamiento de  la instalaciones portuarias.

Autor Anonimo (c 1910) Biblioteca Valenciana J.H. 40-329

 Se buscó un nuevo emplazamiento, incluso llegó a colocarse una  primera piedra en el límite del Paseo Marítimo, con asistencia del señor obispo de Tortosa, nunca llegó a construirse ni en este lugar ni en cualquier otro dentro del recinto portuario.

 LA LONJA:

Los equipamientos portuarios van apareciendo paulatinamente según  necesidades y según disponibilidad presupuestaria. Así en 1914 se instaló un cobertizo en el dique de Levante para proteger las mercancías, que se descargaban para ser embarcadas con posterioridad.

En el segundo decenio del siglo XX se construye en la playa de la Magdalena una caseta para proceder a la venta de las capturas, antes de disponer de una lonja se levantaron dos sencillas barracas de madera donde ubicar esta operación de compra venta, todavía hoy a la lonja se la denomina popularmente como “la barraca”, clara alusión a aquellas viejas construcciones.

En 1933, al redactarse el proyecto de la dársena transversal se incluía  la construcción de una lonja, las obras sufrieron retrasos, se paralizaron en parte en el periodo del la guerra civil. La lonja se inauguró finalmente en 1942, era de estructura de hierro y estaba situada al final del actual paseo Blasco Ibáñez, este edificio fue sustituido en 1967 por otro más sólido y con mejores condiciones en el mismo emplazamiento. Esta construcción apenas duró 15 años ya que en 1982 se levantó un nuevo edificio (actual lonja del pescado al que se le sigue llamando popularmente  “la barraca”) en la zona del muelle de costa. Al demoler la vieja lonja se recuperó la perspectiva del litoral hasta Peñíscola, lo que supuso una mejora paisajística y visual muy importante..

 OTROS ELEMENTOS PATRIMONIALES

Iluminaciones portuarias

 A partir de 1847, cuando todavía no se habían iniciado las obras del puerto, se produjo una renovación importante de las señales marítimas de las costas españolas.

En Vinaròs se construyó una farola proyectada por el ingeniero Eduardo Trujillo que además del faro incluía la vivienda del farero, esta construcción estaba ubicada en la punta de la Galera, junto a la roca San Vicente en lo que todavía era playa de Vinaròs. El foco estaba situado a 8,4 metros sobre el nivel de mar, tenía una lámpara de mechas para aceite de oliva y producía una luz fija rojiza visible a una distancia de 6 millas.

Hay un escrito de la alcaldía de 1867, solicitando se traslade el faro a la punta del muelle de Levante. Este nuevo faro, obra del ingeniero Pelegrí Sans, fue aprobado en 1883 y probablemente construido al año siguiente, quedó situado en el extremo del muelle de Levante, recientemente prolongado. Era un hermoso faro con escalera de caracol y fue destruido por un temporal  la noche de la Navidad de 1926

 

Hermosa farola con escalera de caragol instalada en 1884 y destruida en 1926, foto autor anónimo 1915 (col. j. Simó)

 El día 20 de enero 1912 , festividad del patrono de la villa; se encendió por primera vez el faro que se había construido en el dique de Poniente (el contramuelle), que, a su vez, sustituyó una vieja farola de petróleo que colgaba  simplemente de un palo.

 Baños Miramar

Desde finales del siglo XIX se pusieron de moda los conocidos ”baños de ola” sobre todo en las costas del norte de España.

                                               Foto Col. J. Simó

Los “Baños Miramar” fueron una instalación emblemática en su época, eran propiedad de Agustín Ribera “Trompeta”, se inauguraron en 1916, instalados en la misma playa de la Magdalena. Disponían de una amplia terraza y una serie de departamentos para cambiarse la ropa de baño.

En esta época los baños de mar, costumbre muy minoritaria, lo tomaban debidamente separados hombres y mujeres, había una ordenanza municipal que así lo disponía. Estuvo en funcionamiento hasta la guerra civil.

Los dos varaderos

Aunque desde 1918 se disponía de un viejo y rudimentario varadero, no fue hasta el año 1936 cuando se aprobó el proyecto de uno nuevo.

Se construyó en la zona de la plaza de toros. La guerra de 1936 y la falta de presupuesto ralentizó el funcionamiento de esta nueva instalación, que no se equipó con la maquinaria necesaria hasta finales de la década de los años cuarenta. La entrega de la obra se hizo en 1953. Disponía de dos rampas y mantuvo su importancia comarcal hasta mediados de los años 1960. Aquí se limpiaban y reparaban la mayor parte de las embarcaciones  del litoral comprendido entre La Rápita y Peñíscola.

Recientemente un travelling, con capacidad de carga para embarcaciones de gran tamaño ha sustituido el varadero, este servicio se ha instalado en la parte final de la zona industrial (final del muelle de poniente o contramuelle).

Báscula – En 1934, se instaló una báscula justo en la entrada del muelle de levante, más tarde se construyó otra algo más adentro.

Grúa - En 1934 se instaló una grúa de 2 t. a la que se le añadió una vía de rodadura. En 1964 se instaló una nueva  grúa de 10 t. que sustituyó la antigua.

Entre lo años 1963 y 67 se construyeron en el sector del muelle de costa 96 casetas para que cada barca guardara las artes de pesca. Todavía existen, aunque tan solo faenan unas pocas barcas.

Ya en 1973 se levantó el nuevo edificio de la Ayudantía de Marina, que sustituyó la vieja Comandancia de Marina.

En 1967 empezó a funcionar el Club Náutico con unas modestas instalaciones, situado entre los dos varaderos .

Otra construcción es la Casa del Mar, inaugurada en 1998 destinada a dar servicio a los marineros, según parece no ha cumplido su misión, Actualmente es una instalación prácticamente cerrada.

Actualmente, ya en el siglo XXI, en el puerto de Vinaròs se están realizando obras importantes que cambiarán no sólo su aspecto, dotándolo de infraestructuras y servicios, sino que también se lleva a cabo una nueva redistribución. En general el puerto va camino de convertirse en un espacio destinado al ocio, potenciando el uso náutico y concentrando el uso pesquero e industrial en el sector del Contramuelle. Este proyecto pretende integrar el puerto en la ciudad:.

En estos momentos, parte de la zona industrial y pesquera está ocupada por los elementos de construcción del proyecto Castor. Cuando acaben las obras, la base de Castor se trasladará, y el muelle estará disponible para acoger en el futuro la zona pesquera.

 

 

BIBLIOGRAFÍA

Albiol Vidal, Sebastián (2007). “Esplendor y declive económico de Vinaròs”.  Vinaròs: Caixa Rural Vinaròs. 179 pag.  

Baila Pallarés, Miguel A. (2008). “Lloc, Vila i ciutat: evolució urbana de Vinaròs”.Vinaròs: Editorial Antinea. 493 pag

 Catalán Font, Carlos (2009)  Vinaròs en el contexto de los siglos del XVI al XIX. Vinaros. Edita Associacio Cultural “Amics de Vinaròs”

 Sòria i Ràfols, Ramon, Coordinador (1989). “Diccionari Barcanova d’Història de Catalunya”. Barcelona: Editorial Barcanova S.A. 445 pag

 

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