Archive for enero, 2012

Canet d’en Berenguer

Miércoles, enero 11th, 2012

LA EDAD MEDIA
El periodo comprendido entre la conquista y la mitad del siglo XIV no se conoce muy bien. Desde la noticia conocida por el Llibre del Repartiment sobre la concesión a la Orden de Sta. María hasta la venta concertada entre Roger de Sent Llir y Arnau Joan en 1352, no se tienen noticias fidedignas, exceptuando algunas referencias de forma más bien poética; aunque en el fondo haya cierta posible verdad.
El primer dato que se tiene es la posesión del Señorío por la familia Sent Llir de la que quedan pocas noticias.
El primer miembro conocido es Ramón de Sent Llir, ya conocido como Señor de Canet, casado con Ramona Escrivá, perteneciente a una de las familias más ilustres de Valencia. Tuvieron tres hijos, Ramón, Bernat y Ramoneta, casada con Gilabert Canoguera. Ramón heredó el Señorío, y tuvo dos hijos: Roger el heredero y Cilia, casada con   Matheu Mercer que murió en 1396.Dejó una hija Johana Mercer mujer de Mossén Antoni de Vilaragut.
Este último Ramón hijo, dejó heredero universal a su hijo Roger, y entonces este fue el vendedor de Canet a Arnau Joan.
Por el testamento paterno hubo una confrontación entre Roger y su hermana Cilia representada por su marido Mateu Mercer, que trató de hacer valer los derechos de Cilia sobre el Señorío.
Roger no tuvo hijos y en el testamento paterno, se decía que si el dicho Roger muriera heredero sin hijos legítimos, le sustituyan los dichos bienes y derechos para el hijo primogénito de Cilia.
Así que el hijo de Cilia se conociera por el apellido de Sent Llir y se trasmitiera el apellido a través de los hijos varones. Si en el caso de que ningún hijo quisiera llevar el apellido, la herencia fuera dividida en dos partes, la primera repartida entre los hijos de Cilia y la otra mitad se entregue a los Principes de Cristo…
Roger se acogió a la cláusula donde decía que la sustitución se haría al menos que dicho Roger muriese heredero.
Roger vendió el Señorío a Arnau Joan por necesidad de dinero, y la cifra fue 110.000 sueldos.
Los Joan provenían desde antiguo de una rica familia burguesa de Valencia. Concretamente, Arnau era un famoso jurista de la segunda mitad del XIV que estudió en el Principado y probablemente también en Italia. Una familia poderosa pero que no era noble.
Una manera de conseguir un grado de nobleza era hacerse con un Señorío mediante compra o matrimonio. Este sería el caso de Arnau Joan.
En aquella época el término de Canet era parecido al actual. El documento de venta define las lindes de la siguiente manera: “Confronta con el término de Montiber por una parte y con el término de Almardá por otra y con el río por otra y con la voramar por otra”
Canet también tenía ciertas ventajas. En primer lugar su proximidad al mar y la misma estructura de su playa que permitía la instalación de un cargador, así como desarrollar artes de pesca. Seguramente los productos de Canet tendrían una buena salida al mercado de Morvedre y puede ser que también al de Valencia. Estas potenciales económicas y probablemente, una cierta prisa por parte de Arnau Joan, motivaron  el nada despreciable precio de 110.000 sueldos de Valencia.
El periodo de Señorío de los Joan en el pueblo, continuó su marcha, enfrentándose al día a día cotidiano. Tan solo podemos decir que este Señorío se alargó por toda la última mitad del siglo XIV y principios del XV, cuando Bernat Joan vende de nuevo el Señorío a Francesc Berenguer, que dió apellido al pueblo.
Se encuentra poca cosa respecto a la vida de Francesc Berenguer. Pertenecía a la pequeña nobleza urbana de Morvedre y que su linaje se remonta hasta la conquista, al igual que casi todas las otras familias que constituían la oligarquía de la villa, como eran los Sent Feliu o los Aguiló. Pero el estatuto de esta familia parece no ser muy antiguo; en la época de compra de Canet hay ramas que no disfrutaban de el, por ejemplo, el albacea que nombró Francesc Berenguer, Bonafonat Berenguer sobrino del señor de Canet, no era noble, sino un simple notario de Morvedre.
De hecho, el testamento otorgado en 1420, es el documento más adecuado que se ha encontrado referente a la figura de Berenguer. Además, la transmisión de este documento se debe a la suerte. Solo ha llegado una copia datada en 1768 debida a un pleito sobre los derechos del señorío, que obliga a recuperar el documento de la primitiva vinculación del señorío, entonces constituido conjuntamente por el pueblo de Canet, con sus términos y la casa señorial de Morvedre, ubicada según dicen frente a la fachada sur de la Iglesia de Sta. María la Mayor de Morvedre.
Berenguer murió sin hijos varones  legítimos y así el Señorío de Canet pasó de sus manos a las de la familia Vallterra, que llevaba un nuevo apellido. (Blanes de Berenguer Valterra, etc) De todas maneras, esta vinculación sí surtió efecto, y a pesar de los intercambios matrimoniales entre las familias nobles -toda una maraña de señores, señoríos y segundones, que son todos hermanos y cada uno lleva un apellido –  esta vinculación se mantendrá hasta el siglo XIX, desapareciendo con la prescripción del Señorío en España.

ECONOMIA Y SOCIEDAD
El proceso de formación del término de Canet fue lento, como sucedió con el resto de poblaciones del Reino. El siglo XIII y sobre todo los primeros años del XIV estaban caracterizados por los continuos repartimientos  y el descalabro y reagrupación de las tierras bajo un dominio concreto.
Se repartieron tierras y casas durante todo el siglo XIII. Una parte de las alquerías del término fueron donadas a señores feudales durante las primeras décadas. Desde el mismo momento del  repartimiento en 1248 o en donaciones posteriores, la corona segregó alquerías o pueblos.
En la mayoría de los casos se trataba de aquellas alquerías pobladas de musulmanes, si bien pronto alguna de ellas fue poblada por cristianos, como era el caso de Canet. Además las donaciones iniciales no fueron definitivas, como ya sabemos que hubieron diversos cambios y recompras de los señoríos.
Este itinerario plagado de cambios, ventas y nuevos señores, fue común en todo el término de Morvedre entre los siglos XIII y XIV, tanto en los grandes como en los pequeños señoríos. Canet fue en el doscientos señorío de la familia Sent-Llir, en la primera mitad del XIV de la familia Berenguer y en el XV de los Blanes.
La organización administrativa valenciana de época foral en los municipios, constaba de dos categorías o niveles: La Villa y el Lugar. Morvedre era una villa con su consejo municipal, pero en su término había lugares, concretamente los de Torres-Torres, Canet y Faura, como entidades de poblamentos cristianos con su propio consejo municipal y su propio término.
Canet ya estaba estabilizado en el momento de la venta hecha por Sent-Llir. Esta estabilidad en materia de extensión se ve en dos constantes en Canet a lo largo de la historia.
En primer lugar, subrayar el fuerte deseo y voluntad de supervivencia local. Veremos que Canet era un Señorío pequeño, rodeado completamente  por el término de Morvedre. De manera que cualquier comunicación ha de hacerse cruzando este término salvo la salida por el mar.
El hecho de atravesar las tierras de Morvedre significaba pagar una serie de derechos como impuestos de mercadería, pontaje para pasar el río, etc… Además parece que los morvedrís encontraron extraña la existencia de este sitio rodeado por su término y en más de una ocasión trataron de mediatizar sus recursos. Tampoco hay que presentar a Morvedre como una ciudad absorvente. Aunque muchos de los signos que inducían hacia esta conclusión no fueran cosa corporativa, sino personales, correspondientes a individuos o vecinos o ex vecinos del mismo Canet. A pesar de esta presión, también influida por cierta incoherencia local, Canet  será siempre un municipio “independiente” celoso de sí mismo.
Otra constante es la fuerte permanencia de las familias. Los historiadores están acostumbrados a ver como hasta casi el presente siglo se da una gran movilidad a la población, cómo los apellidos no se arraigan y cómo las familias se parten y disgregan.
Pero en Canet, paradójicamente, la supervivencia de los apellidos, así cómo parte importante de las propiedades a ellos asociados, permanecen a lo largo de varios siglos.
Apellidos como Antoni o Huguet se remontan hasta las postrimerías del siglo XV. Estas constantes ayudaran a definir y comprender la idiosincrasia del pueblo de Canet.
Prácticamente hasta ahora el valor principal de producción ha sido la tierra. Esta y su  posesión han enmarcado y definido las situaciones económicas y sociales a lo largo de la historia. Todo depende de la tierra, de su reparto, de las formas de posesión, de los niveles de cargamento.
Independientemente de los cultivos y las fragmentaciones parcelarias, lo que destaca son los modos de posesión sobre un mismo trozo de tierra. Conocemos al menos dos tipos de posesión: Aquella del que posee el título de propiedad, (dominio eminente) y aquella del que la trabaja, (dominio útil).Cualquier tipo de propiedad dependerá de la unión o separación de ambos tipos.
Avanzando un poco más, podemos dividir la tierra en dos conjuntos: Las propiedades convertidas en señoríos “privados” como entonces era Canet y aquellas pertenecientes al rey que les otorga a los campesinos, como era el caso de Morvedre.
Todo el territorio de Canet estaba dado en disfrute desde las tierras hasta las casas, (estaban bajo el dominio directo del señor feudal.)

PROBLEMAS CON LAS MARJALES
Como Canet tenía terrenos de marjal, que era un espacio ganadero de pastos para toros y vacas, más que para las ovejas, esto comportó la necesidad de delimitar su territorio y controlar el acceso.
Tradicionalmente y desde la colonización en el siglo XIII, estos espacios no cultivados, como la marjal o las zonas de montaña, estaban bajo el control del Consell municipal por tratarse de espacios de dominio y disfrute público por parte de todos los vecinos, pero ya desde este mismo siglo se encuentran ejemplos de una cierta presión sobre la tierra, de tal manera que algunos de los grandes propietarios de la villa intentaran privatizar en su beneficio grandes heredades situadas en aquellos espacios.
Hay alguna noticia de Morvedre, en relación con la Marjal de Almenara: En septiembre de 1258 Jaime I otorgó en propiedad libre y franca a Roban de Voltorasc, jefe de una de las primeras familias nobles que se había asentado en Morvedre, una gran heredad situada junto al mar y limitando con el término de Canet, la zona de la marjal y una acequia que venía desde la parte del Algadir de Almenara.
La donación habla de un uso como dehesa de conejos y otros animales, esto debía ser más bien un reconocimiento del carácter no cultivable del espacio, en lo que puede ser más claro, la privatización de las tierras comunales.
Por eso no es casualidad que años después cuando la presión sobre la tierra fue aumentando por la progresiva llegada de nuevos colonos campestres, comenzaran los conflictos, como fue en Mayo del año 1292. En este caso, se enfrentó el linaje del dicho Roban de Voltorasc y los vecinos de Canet, apoyados estos por detrás por su señor el caballero Ramón de Sent-Llir, por el derecho de libre pastura de los ganados vecinales en la citada marjal en el litoral entre Canet y Almenara.
Tuvo que haber en aquella ocasión la intervención del Lugarteniente General del Reino, el cual mandó al Justicia de Morvedre que hiciera cumplir el fuero que reconocía dicho acceso público a las zonas no cultivadas del término, si bien simultáneamente se abría proceso judicial para aclarar los posibles derechos de la familia Voltorasc para apropiarse de estas codiciadas tierras.

LA ACEQUIA MAYOR
Al hablar de la huerta del Morvedre medieval, es hablar fundamentalmente de dos sistemas hidráulicos, el de la Acequia Mayor de Sagunto, de gran extensión y volumen de agua y el de la Font de Quart. Los orígenes de la Acequia Mayor se remontan a la época islámica, y fue heredada en sus perímetros básicos y característicos por la sociedad feudal del siglo XIII.
La Acequia Mayor era el hilo conductor que vertebraba una serie sucesiva de huertas y a dos bandas del río Palancia, relacionadas cada una con las respectivas alquerías que existían en época islámica y que mayoritariamente sobrevivieron en época feudal. Desde la primera, situada en Algar, pasando por Algimia, Alfara y Torres-Torres y la desaparecida Carcer,  al lado izquierdo del río, para continuar aguas abajo por Arenes, Estivella y Albalat, seguir por Gilet y Petrés y acabar en los dos brazos que envuelven la montaña del castillo y la villa de Sagunto. El brazo de la derecha iba por Gilet y daba agua a la partida de Gausa, mientras el brazo izquierdo se subdividía en dos : El brazo de Montiber que pasaba y pasa por Petrés, era el que mantenía la cota más alta al pie de las montañas para regar toda la parte izquierda del Palancia  a la altura de la villa y el brazo principal continuaba recto desde Petrés como una acequia mayor, hacia la villa de Sagunto y Canet d’en Berenguer donde discurre por la parte meridional del término y finaliza en le río Palancia en las cercanías de su desembocadura en el mar. Una verdadera acequia urbana que cruzaba a los pies de la muralla y sostenía además sobre su cauce una buena serie de molinos.
La Font de Quart, también se trata de un sistema hidráulico de tiempos islámicos; y que aún continúa funcionando con muy pocos cambios desde la conquista cristiana, atendiendo el mantenimiento de una mayoría de alquerías de la Vall de Segó, pobladas de musulmanes. Eso quiere decir que razonablemente perduraba el sistema proporcional de distribución de agua entre las huertas de cada uno de los grupos de población. Pero no impide tampoco que el asentamiento en los pueblos de colonos cristianos, acabara generando disputas por el acceso al agua.
Estos conflictos están bien documentados. Se ve claramente que en todas las huertas valencianas  medievales, y sus causas suelen ser las presiones de los repobladores cristianos  sobre la tierra, tanto por no respetar las formas andalusís  de organización del riego y la diferente forma de explotación de la tierra, como los intentos usuales de los situados aguas arriba del sistema hidráulico, de apropiarse de más agua de la que les pertenecía, según la división de tiempos de los musulmanes.
Así, por ejemplo, en julio de 1293 el rey Jaime II tuvo que intervenir en uno de estos conflictos entre los vecinos del sitio de Canet y algunos propietarios cristianos de heredades de la Vall de Segó.El monarca mandó al Justicia y jurados de Morvedre, que prohibieron a Folquet Reig y a otros cristianos herederos de la dicha Vall de Segó que se apropiaran de toda el agua de la acequia de Almardá, sin dejarla escurrirse hasta Canet y el pequeño grupo de Almardá. Además, el monarca recordaba que había un antiguo mandamiento de Jaime I sobre la cuestión y sobretodo una sentencia otorgada a Robán de Voltarasc y Tarragó de Grenyana.

LA EPOCA MODERNA
En los siglos XVI y XVII, las circunstancias no dieron lugar a grandes cambios respecto al periodo anterior. Canet continuó siendo esencialmente un pueblo volcado fundamentalmente hacia la producción agraria, para abastecer los mercados más cercanos.
Los cambios que se aprecian son más de orden coyuntural, producidos por hechos externos y no por propia evolución endogámica.
La historia de Canet en la época moderna discurre bajo la protección de la familia Valterra, una de las más destacadas y de forzosa larga convivencia durante toda la época foral valenciana. Se trata de una familia muy amplia.

Gaspar Juan Escolano era un eclesiástico, escritor e historiador (Valencia 1560- 1619), fue cronista real en 1604, escribió sobre Canet y sobre la familia Vallterra, refiriendo que un tal Pere Eiximen de Vallterra participó con el rey Jaime I en la conquista del reino y que fue general de su ejército durante los alborotos mudéjares en Segorbe, la sierra de Espadán y Eslida durante los años cuarenta del siglo XIII. Después de sofocada esta revuelta, fue recompensado con algunos villorrios cercanos a Torres-Torres.
Bernat Guillem de Vallterra fue Justicia Mayor  de la ciudad de Valencia en 1382. A comienzos del XV, en 1413 Juan de Vallterra, junto con Nicolás Jofré, equiparon en el Grau de Valencia una galeota de 24 bancos para ir a prender corsos a las tierras de Berbería.. Desde  este momento la familia aumentó su influencia. Este Vallterra fue el que añadió al solar familiar el señorío de Torres-Torres, que había sido otorgado a Beltrán de Bellpuig por el mismo Jaime I a raíz de la conquista y que fue comprado por Vallterra en el año 1445, permaneciendo en manos de esta familia hasta casi el siglo XVIII.
En tiempos de Fernando el Católico cuando este acudió a liberar Perpiñán del asedio francés, Joan Vallterra, hijo de Francesc Vidal de Blanes virrey de Mallorca le sirvió con honor.
Eugenio Ciscar, en su libro Tierra y señorío en el País Valenciano (1570-1620) recoge la relación de la nobleza valenciana y sus posesiones en el año 1609, basada en el censo de Caracena. Entre los nombres que menciona, aparece Joan Vallterra, señor de Canet, que poseía 46 casas, todas de cristianos viejos y también Miquel Vallterra,  señor de Torres-Torres. De este último Escolano dice:”Hoy posee esta baronía (Torres-Torres) don Miguel de Vallterra, con otros muchos lugares…de forma que en número de vasallos y pueblos, es hoy en el reino de Valencia el mayor barón”
Con el tiempo las posesiones de los dos barones volvieron a juntarse en una misma línea. El 25 de Febrero de 1628, Felipe IV nombró primer conde de Vilanova a Joan Vallterra, señor de Vilanova, Torres-Torres, Algimia, Alfara, Castellmontalt, Font de la Reina, Montanejos,  Arayuel y Canet.
El siglo XVI desde sus principios, fue una época inestable a causa de las Germanías. Canet era un sitio estratégico, y debía figurar en los itinerarios de los agermanados. Un ejército de 2000 agermanados partió de Valencia a las órdenes de Miquel Estellés, con la misión de controlar la zona del Maestrazgo. Parece ser que este grupo armado seguía la ruta tradicional que discurría junto al mar, hasta que fue derrotado poco después en Oropesa en Julio de 1521. Este hecho obligó a la ciudad de Valencia a improvisar otro ejército que fue derrotado a las puertas de Almenara en ese mismo mes de julio y un tercer ejército fue derrotado en Morvedre en octubre de ese mismo año.
Los vecinos de Canet debieron de ser testigos de este tránsito de soldados y de la  violencia, ya que ocurrieron en zonas muy próximas. Es posible que parte de los heridos fueran atendidos en el pueblo. Pero a pesar de estas batallas no se han podido encontrar documentos sobre su posible incidencia en Canet.
Otro problema de esta época, fueron los ataques de piratas de origen nordafricano, cosa que motivó el desarrollo de una red de defensas costeras para prevenir estas incursiones que ocurría cada vez más a menudo. Por eso fue erigida una torre para la defensa costera junto al río Palancia, en el término de Canet. Esta torre estaba conectada con la guarnición que defendía el Grau Vell  por el sur y con la torre de Almenara, por el norte.
Canet daba hospedaje continuo a una compañía de caballería, que también estaba asignada para la defensa de la costa. Parece ser que esta fuerza militar no tenía bajo su responsabilidad el mantenimiento de la torre y que ésta dependía básicamente del municipio de Canet, que pagaba a los soldados por encargarse de la vigilancia.
Puede ser que la mejor descripción del Canet barroco fuera hecha por el erudito cronista Gaspar Escolano en su obra cumbre, las famosas “Décadas de la Historia de la Insigne y Coronada Ciudad del Reino de Valencia,” escrita entre los años 1610 y 1611.En el capítulo XXV del libro siete intitulado  “Prosigue la descripción de la costa  desde el  grao de Murviedro hasta el grao de
Burriana. Escolano describió su visión de Canet de esta manera:
“Volviendo a la vereda de nuestra costa, desde la torre del Grao de Murviedro(…) se pasa una legua hasta la del Mardá, donde fenece el partido que llaman de Valencia. Entre medias de las dos torres, al desmocadero del río de Murviedro, se descubre Canet, de don Juan Vallterra Blanes de  Berenguer, lugar de cuarenta y cinco casas de cristianos viejos, y cerrado, y que tiene en el su alojamiento una de las cinco compañías de caballeros que guardan la costa, a cargo de don Gaspar Vidal.”

EL CENSO DE FLORIDA BLANCA
Don José Moñino y Redondo, Conde de Florida Blanca.
El censo de Florida Blanca fue la documentación censal que se hizo de una forma muy completa, y es el primer censo hecho con criterios modernos, es decir, no solamente respondía a necesidades demográficas y fiscales, sino por primera vez en la historia censal española los habitantes de cada población eran clasificados por parroquias, y además se establecía un ordenamiento por sexos, edad, estado civil y profesión. Se puede advertir que los legisladores, como cerebros imbuidos por prejuicios y consignas propias de la época, pusieran una mayor incidencia en aquello que pertenecía a la condición religiosa de los vecinos censados.
Y es por todo eso, es decir, por la consideración de hacer y pensar con criterios distintos a los anteriormente mandados confeccionar, (parciales en su mayor parte), como los hechos en el Reino de Valencia en 1418 y 1483 entre otros, el llevado a cabo por Jeroni Munyos entre los años 1565 y 1572, y otros como en la Monarquía Española entre 1717 ÷ 1748 y 1768),que el ordenado hacer por Florida Blanca en 1786 y rematado en 1787, cobra un mayor relieve, en general, que todos los anteriores conocidos. Es el mejor censo, al menos para la región valenciana, de todos los que se realizaron hasta el considerado primer censo de la etapa estadística del año 1857.
El por qué de su confección, residía en la necesidad del gobierno ilustrado de Carlos III, de conocer la realidad del aumento de la población, todo unido a la ocultación de noticias referidas a quintos, tributos, cargas fiscales y personales etc.. Además, por primera vez también no era la Iglesia a la que acudían como colaboradora eficaz y segura, sino el poder civil, la administración judicial y local quien se encargaba de hacer “el recuento” pertinente.
De esa manera, y para mayor veracidad del censo, lo hacían tal y como lo había ordenado Florida Blanca en la Advertencia correspondiente en cada lugar…la justicia por sí o por Diputados del Ayuntamiento, acompañados del Cura, visten todo el pueblo o por Parroquias, calle ita  formando lista del número de almas o individuos de cada casa… .
Con todo esto, la confección y posterior publicación del Censo tiene un estimable valor , quizás es mayor el valor de los documentos que sirvieron para su confección, es decir, los papeles que fueron enviados a Madrid a través de los corregimientos o circunscripciones civiles mayores desde cada reino de la monarquía española, por los respectivos ayuntamientos, documentación integrada por estadillos o cuadernillos de cuatro páginas, en cada una de las cuales hay una serie de preguntas impresas que debían ser contestadas a su recepción.
De este Censo se conservan los originales enviados por los municipios al intendente.
En la primera de las páginas – en la cual se debía hacer constar la población y la parroquia correspondiente- se había que consignar las personas vivas clasificadas por edades:          (Hasta 7 años / de 7 a 16 / de 16 a 25 / de 25 a 40 / de 40 a 50 / de 50 hacia arriba), el estado civil de cada uno (solteros, casados, viudos,) y los totales parciales y generales.
La parte  inferior de la hoja preguntaba por las profesiones, actividades y condición social de cada habitante.(curas, beneficiados, tenientes de curas, sacristanes, acólitos, ordenados a título de patrimonio, ordenados de menores, hidalgos, abogados, escribanos, estudiantes, labradores, jornaleros, comerciantes, fabricantes, artesanos, criados, empleados con sueldo del rey, con fuero militar, dependientes de inquisición, Síndicos de órdenes religiosas, Dependientes de cruzadas, demandantes.)
La segunda y tercera páginas preguntaban por Monasterios y Conventos de religiosos y religiosas, Beaterías, Colegios, Casas de reclusión, Hospitales y Casas de Expósitos. La cuarta página se dejaba en blanco para que cada Fiel de hechos (o persona que hacía de escribano del pueblo o secretario por no haber titular) el Cura y el Alcalde respectivos certificaban aquello que constaba en el formulario y escribían cuantas cosas podían estimar adecuado.
Es precisamente en esa cuarta página donde se encuentran detalles considerados de interés,  junto naturalmente, a las tres anteriores, donde van consignadas las respuestas al cuestionario, porque eran manuscritos y se dejaba completa libertad a los redactores.
Son bastantes los casos que se cuentan, considerando la larga serie de lugares y villas insertos en el Censo. Muchos pueblos aportan cosas de lo más peregrino, en algunos casos además de darnos el nombre de las personas que redactaban a mano el cuestionario, autoridades civiles y eclesiásticas, cargos que ostentaban, estado de la población, costumbres respectivas, etc.
Como tenemos, por lo que respecta a nuestra comarca: nada más dar una mirada  inicial al índice del primer legajo de los dos que integran la documentación relativa al Reino de Valencia, en el original conservado en la Academia de la Historia, se advierte la realidad administrativa del momento, lo que podríamos decir el rompimiento con el hecho actual, que  aunque artificial y carente de lógica, está presente desde hace más de un siglo en las actuales Provincias.
Por aquellos tiempos la división estaba encuadrada, desde principios del siglo XVIII por Intendencias, Gobernaciones y Corregimientos. También en los tiempos que tratamos, el cabo de Canet servía de límite convencional para una artificiosa demarcación que comprendía desde la Gobernación de Castellón y el correspondiente Corregimiento castellonense, los pueblos de Almenara, Algar, Benavites, Benicalaf, Canet, Quart y Quartell. –Las tierras de los cuales forman un rincón nordoriental del Camp de Morvedre.-

Nº 1
PUEBLO  CANET D’EN BERENGUER
PARROQUIA  de San Pedro Apóstol de Canet d’ en Berenguer
CORREGIMIENTO de Valencia
INTENDENCIA DE VALENCIA
Edad            Solteros              Casados        Viudos    total
Varones    Hembras    Varones    Hembras    Varones     Hembras
Hasta 7 años        58        38                             96
De 7 a 16        44       42                         86
De 16 a 25        34       44          5          6                       89
De 25 a 40        30       13         41         42          1                    6       133
De 40 a 50         5         1         23         24          5          3                     61
De 50 arriba                          23         22         12         17         74
Total        171      138         92         94         18         26
Total de estados    309    186    44
Total general                            539
Curas……………… 1           Hidalgos…………           Empleados con
Beneficiados……… 1           Abogados………..            sueldo del Rey………6
Tenientes de cura…..             Escribanos ………           Con fuero militar……1
Sacristanes…………             Estudiantes………            Dependientes de
Acólitos……………              Labradores……46            Inquisición…………..
Ordenados a título                 Jornaleros…….55             Síndicos de
Patrimonio………..               Comerciantes….          Ordenes religiosas……
Ordenados de                         Fabricantes……..                Dependientes de
Menores…………                    Artesanos………….3            Cruzadas………
Criados……………24           Demandantes………….
CANET: (Que indistintamente y según los suplementos calificadores de cada momento, es nominado Canet de Morvedre, Canet de Berenguer o Canet de Vallterra, según El tiempo y el poseedor correspondiente  -en el siglo XVIII, los Saavedra-) Abría su cuadernillo manifestando la parroquia de San Pedro Apóstol y una población de 539 habitantes. Había 1 cura, 1 beneficiado, 46 labradores, 55 jornaleros y 3 artesanos. Entre todos se repartían 24 criados, además habían 6 empleados con sueldo del Rey –como una consecuencia de la compañía que permanentemente custodiaba la torre de señales junto al mar- y 1 con fuero militar. En la cuarta página – (la que iba en blanco para poner añadidos)- Lorenzo; Mezado exerciendo las funciones de fiel de fechos por grave enfermedad de Juan Forner  existente en el dicho empleo, hacía saber que Matí Antoni, Alcalde ordinario primero, el Dr. Manuel Cuevas Cura de Almas y el mismo habían ido de casa en casa con tal de cumplimentar la Orden Real y firmaban los tres la hoja.

VN:F [1.9.22_1171]
Rating: 0.0/10 (0 votes cast)
VN:F [1.9.22_1171]
Rating: 0 (from 0 votes)