JOSE MANUEL VERAL SANFELIP

JOSÉ MANUEL VERAL SANFELIP.

RETAZOS DE LA VIDA DEPORTIVA DE UN CABALLERO DEL BALÓN

 

Desde la fundación del Sporting Club de Puerto de Sagunto, muchos fueron los jóvenes que se acercaron al Club para jugar al fútbol. La mayoría pasaron sin dejar huella, pero unos pocos, dejaron una estela imborrable. De  entre ellos, merece una mención especial José Manuel Veral Sanfelip.

Por su dedicación y amor al club que le vio nacer, crecer y envejecer, la figura de Veral merece ser conocida por todos los aficionados al deporte. José Manuel Veral fue, ante todo, un señor, y, después, un ejemplo a seguir como deportista. Durante mis largas horas de tertulia con él, jamás le oí salir de sus labios ni reproches, ni ofensas a nadie. En su larga carrera como profesional, Veral no entendió de confabulaciones, nunca utilizó su privilegiada posición profesional como plataforma de promoción personal y se dedicó solo a servir al Club de sus amores.

Cuando me puse en contacto para comentarle mi intención de plasmar en estas páginas algunos recuerdos de su vida manifestó un gran interés. Se sintió muy satisfecho y entendió mi mensaje. Respondió a mi propuesta sin dudas y dos días después nos vimos, como no podía ser de otra manera, en el campo de fútbol del Fornás.

Tras el saludo inicial y la presentación de mi proyecto, no hicieron falta muchas preguntas. Gracias a su sencillez, la conversación fluía: proponía preguntas y él mismo se las contestaba mientras yo tomaba notas e intervenía de vez en cuando.

- Nací me dice, en el pueblo de Moncofar (Castellón) un 19 de marzo de 1914. A los tres años de edad y como mi padre había encontrado trabajo en la nueva empresa minero siderúrgica que se construía en la playa de Sagunto, nos trasladamos allí. Mi infancia fue como la de cualquier niño de la época y mi primer recuerdo deportivo fue la primera vez que vi jugar a la pelota valenciana en el callejón de la vaquería que había cerca de la iglesia de Begoña. Aquella mañana, el padre de Valentín y el tío Bonet jugaban en contra de Pepe el Churro y Benedí. No sé, quizá fue un presagio de mi destino deportivo.

Veral seguía con su relato y le pregunté:

-     ¿Cómo se vivía entonces?

-     Imagínate – dijo tras una ligera mueca -. Además de casi no haber de nada en casa, ni siquiera había ni dinero para comprar.

La tertulia discurría por un camino en que los dos nos sentíamos a gusto.

-¿Se acuerda – le pregunté – cuándo empezó a llevar algún dinero a casa?.

-El primer sueldo que llevé a mi casa fue lo recuerdo bien. Era el mes de julio de 1928 y entré a trabajar en la empresa Siderúrgica del Mediterráneo como pinche. Cuando no habían pasado cuatro años y debido a la crisis mundial fui uno de los novecientos trabajadores despedidos de la empresa siderúrgica en el año 1932.

Veral rememoraba como durante su niñez practicaba todo tipo de deportes, pero el que más le gustaba era el fútbol. Al poco tiempo de haber entrado a trabajar sus compañeros le hicieron un hueco en el equipo denominado “Los Pinches” y aprovechaban los pocos ratos libres que tenían los aprovechaban para jugar partidos amistosos en un improvisado campo de fútbol que estaba muy cerca del bar “Ambos Mundos”.

- Los partidos – me contaba Veral – los jugábamos entre los equipos llamados “El Martillo” y “El Remache” (en homenaje a las dos herramientas utilizadas en los Talleres). Algunas veces – añadía – también lo hacíamos jugando contra “El Rayo”, un equipo de “chavales” entrenado por un joven que estaba impedido del brazo derecho y que era conocido como “El Barqui”.

Al finalizar nuestra primera conversación larga, quedamos en seguir al día siguiente, en el mismo lugar. Nada mas llegar y casi sin sentarnos, de hecho me pareció que había estudiado la noche anterior, me dijo: “Recién cumplidos los 17 años, se hizo realidad uno de mis sueños, fiché como jugador del Sporting Club”.

- El domingo 7 de junio de 1931 debuté en partido oficial contra el Real Gimnástico CF.. Recuerdo – añadió – que a pesar de mi alegría, no fue muy triunfante mi debut ya que nos dieron una soberana paliza, siete goles a uno.

Pocos días después de su debut en el primer equipo, Manolo Conde que era el entrenador del Real Gimnástico CF., propició un encuentro de fútbol en la calle Progreso y le ofreció un puesto de titular en su equipo. Conde lo tenía bien pensado: con la aportación de Veral, reforzaría su equipo de cara a la eliminatoria que por aquellos días debían jugar contra el CD. Castellón para dilucidar quien subiría a categoría superior en la temporada siguiente.

- Recuerdo – prosiguió Veral – aquel día con cierta vergüenza pues al llegar a casa, me encontré con que dos directivos del Sporting Club me estaban esperando. Uno de ellos, Manolo Aucejo “El Churro” y otro Joaquín Lamata, me amenazaron con declararme en rebeldía. Después de una larga conversación no me quedó más remedio que cumplir lo firmado con ellos y estar en el Sporting hasta el final de la temporada.

Veral empezó a jugar con ficha federativa en la posición de interior izquierda. La directiva del Sporting Club estaba compuesta por Celso Montes, como Presidente, Vicente Tormo, era el vicepresidente, Joaquín Lamata secretario y como vocales figuraban José Martínez y Manuel Aucejo.

Entre nombres y recuerdos, Veral continuaba su animado relato y siempre me sorprendía con su facilidad para no olvidarse de nada.

- Recuerdo – me dijo -  que el portero titular era Moliner y trabajaba como ayudante de ajustador en la factoría de Altos Hornos de Vizcaya Fábrica de Sagunto. No me olvido tampoco de Llago, que había venido del Valencia CF. y trabajaba como “listero”, o sea, el que controlaba las entradas de los trabajadores a sus puesto. Y tampoco me olvido de Reyes que vino del Valencia CF. a trabajar en la fábrica de ladrillos y que otro de mis compañeros, Tapia, era pontonero.

El viejo futbolista prosiguió su relato con fluidez y continuó con su retahíla de nombres ligados a recuerdos de sus compañeros. Súbies y Pedro Gil que trabajaban de ajustadores. Sesé, Ferrer, Corresa, Pérez y Plácido trabajaban en calderería. De Sanz, a Vicente a Cervera, que trabajaba en la fundición, y Valentín, Helguera, Arilla y Martínez, más conocido por “Gorgonio” y al que Celso Montes al terminar los partido le regalaba una peseta para luchar contra sus dificultades económicas.

El fútbol de aquellos días era, según Veral, poco o nada profesional y durante aquellas conversaciones el veterano deportista siempre recordaba anécdotas muy jugosas.

-     Cuando Bonet se fue a la mili a Madrid – explicaba -, Berrondo, en nombre del Sporting Club, le entregó una carta dirigida al capitán del Real Madrid, José Mª Peña, para que le pasarar una prueba. La pasó satisfactoriamente y a los pocos días de llegar a la capital firmó la ficha como jugador madridista.

-     ¿Eran normales esos fichajes?, le pregunté.

- No. Aunque al finalizar la Liga de Regional muchos jugadores sportinguistas “emigramos” a otros clubes de la región. Valentín y Cervera ficharon por el CD. Castellón. Manolo Conde y Tonín que estaban en el Valencia CF. se llevaron como refuerzo a Prieto, yo también me fui al Gimnástico CF. hasta que, previo pago de ocho mil pesetas como compensación por la baja de mi ficha federativa, me fui al CD. Burriana.

Nuestras conversaciones continuaron durante días y una mañana la charla fue interrumpida por la inesperada llegada de otro gran deportista porteño y buen amigo de Veral, Emilio Villagrasa. Después de la presentación y sin mediar pregunta alguna, me explicaron, a dos voces y con todo lujo de detalles, como, en 1934, formaron un equipo de atletismo al que llamaron Club Deportivo Español. Complementándose, me hicieron un rápido repaso a la historia del atletismo en Puerto de Sagunto y como el Club Deportivo Español nació de la unión de dos equipos de fútbol: el Deportivo Español (fundado en 1928), y el Martinenc (formado por vecinos del barrio de las Casas de la Compañía).

-     En el mismo año de la fundación del Deportivo Español – comentó Veral -, organizamos una reunión atlética de gran éxito en el estadio Fornás. Compitieron atletas del “Club Deportivo Español” y una selección de marinos del buque Miguel de Cervantes que habían venido a visitar las instalaciones de la fábrica. Los buenos resultados nos impulsaron a seguir compitiendo.

Como prueba documental de aquello y de improviso, Veral me mostró una carpeta con un folleto que hablaba del auge del atletismo en aquellos días con este texto que anunciaba una reunión deportiva para el domingo 8 de marzo de 1936 a las 15’45 h.: “Gran Festival de Atletismo a base de la Agrupación Valenciana de Atletismo, en la que figura entre otros el “recordman” campeón de España en la modalidad de saltos con 1’82 metros José Lacomba y el novel y modesto grupo de entusiastas atletas del CD. Español de esta localidad”. Los precios del evento atlético eran de 0’50 pesetas para los “caballeros” y 0’25 pesetas para las “señoras y los niños”.

Más allá de los resultados de los atletas locales, lo “más importante”, según Veral, fue que el evento fuera, como así sucedió, “interesante y competido” y que, al final, resultara un “éxito económico por la recaudación de casi 300 pesetas”. El interés y la satisfacción fue tal que se preparó una competición de mayor nivel para el domingo 14 de junio de 1936.

-     Concertamos – rememoró para mi – la actuación de los equipos del “F.U.E.”, “El Huracán”, “La Atlética Valenciana”, “La Cultural Deportiva” (Castellón) y nosotros “El CD. Español” (Puerto de Sagunto). Los precios eran populares: 0’40 pesetas para los caballeros y 0’20 pesetas las señoras y niños. Todo estaba preparado, pero no se pudo celebrar el festival, las movilizaciones de la guerra que estaba a punto de empezar y se tuvo que suspender.

Villagrasa me apuntó como el CD. Español pasó por toda clase de vicisitudes económicas y sociales hasta que la temporada 1941-42 la dirección de la empresa siderúrgica de Altos Hornos de Vizcaya (A.H.V.) en Sagunto se hizo “protector” del club y el equipo de atletismo compitió por las pistas españolas con el acrónimo de A.H.V F.S.. Esta situación se prolongó, según recordaba Veral, hasta principios del año 1971 ya que, en plena recesión económica, la empresa Altos Hornos decidió abandonar su patrocinio deportivo, aunque sus dirigentes se comprometieron a mantener el campo del Fornás abierto y a disposición de los atletas del club. Emilio Villagrasa nos abandonó y Veral aprovechó para continuar con sus recuerdos futbolísticos.

- En aquellos días, – relató Veral – Adolf Hitler había montado en Berlín unos juegos deportivos que, por su inspirador, el lugar de celebración y los motivos políticos, los países libres los denominaron “La Olimpiada Parda”. Como réplica a este impopular evento se intentó celebrar en Barcelona “La Olimpiada Popular” aunque ésta acabaría siendo suspendida por el levantamiento de Franco y la Guerra Civil.

Durante toda aquella mañana de conversación distendida Veral había estado de buen humor, pero su rictus cambió al recordar aquellos hechos.

-     Vicente escucha con atención lo que te voy a contar, aquí en la región valenciana los responsables de la organización de la Olimpiada tuvieron que resolver muchos problemas derivados de la situación prebélica y uno de los más importantes para resolver fue encontrar deportistas que representaran a la región. Fue muy emocionante para mí que me notificaron que mi nombre estaba en la lista del seleccionador regional valenciano de fútbol. Pero mi alegría mayor fue cuando me anunciaron que no sería el único deportista saguntino que viajaría a Barcelona a participar en la Olimpiada. Mis compañeros futbolistas Mariano, Valentín, Pérez, Seguer y Cercenado también estaban seleccionados y un joven saguntino llamado Reche competiría en boxeo.

Los recuerdos fluían de la boca de Veral con la nitidez de aquel que habla con pasión.

-     El 19 de julio de 1936 – prosiguió – salimos de la estación del Norte de Valencia con destino a Barcelona. El viaje fue accidentado ya que, al llegar a la capital catalana, en la estación de Sants, nos encontramos con que todos los transportes públicos estaban en huelga. La policía militar nos ordenó que fuéramos a pie desde allí hasta los alojamientos situados en los antiguos pabellones de la Exposición Universal. Estuvimos ocho días en Barcelona y lo pasamos muy mal con aquel ambiente incierto del inicio de la guerra. No sabíamos nada de casa y vimos formarse y partir hacia Zaragoza a la columna Durruti que estaba compuesta fundamentalmente por deportistas extranjeros que habían salido de sus países para competir en la Olimpiada Popular pero que, al no celebrarse, decidieron alistarse para combatir contra las tropas golpistas de Franco. Le preguntábamos – proseguía el torrente de recuerdos de Veral – a cualquier mando militar por nuestra vuelta a casa y la contestación era siempre la misma: pronto.

Fueron días tan duros para aquellos deportistas, pero también repletos de anécdotas agradables de recordar entre sonrisas nostálgicas para Veral.

-     Mi compañero Mariano estuvo los ocho días de estancia en Barcelona metido en el barracón de los deportistas. No salía ni para comer y le teníamos que llevar hasta la comida hasta que, por fin, el 28 de julio nos comunicaron que debíamos salir para el puerto y embarcar en el “Capitán Segarra”, fletado ex profeso para devolver a los deportistas valencianos a sus casas. El viaje en barco parecía un funeral hasta que al pasar frente a las chimeneas de Altos Hornos de Vizcaya en Sagunto, mi compañero Seguer preguntó la hora y entre risas nos dijo: En un rato estaré bailando en el Club Porteño (antes Café Ambos Mundos). Al final, no fue así. Al desembarcar en el puerto de Valencia y enfilar la carretera en dirección al Puerto de Sagunto, vimos una enorme columna de camiones blindados. Fueron momentos muy malos: nos dimos cuenta de que estábamos en guerra,.

Después de los malos recuerdos, Veral recuperó su habitual sonrisa y, sin perder su gracejo habitual, me dijo:

-     En 1937 se inició la liga del Mediterráneo, formada por el Levante UD., el Valencia C F., el Gimnástico, el CD. Castellón, el Barcelona FC. y el Gerona CF., y ya se sabe con el fútbol volvió un poco la alegría en una de las épocas más negras de la historia de nuestro país. En aquella liga, la directiva del CD. Castellón, viendo el potencial de los equipos rivales, decidió reforzar su equipo, y se pusieron en contacto conmigo para hacerme una oferta económica, me pagarían un sueldo mensual dependiendo de la taquilla de cada partido, al final de la temporada y para mi sorpresa la paga rondó las 15 pesetas al mes.

Pero en aquel ambiente convulso y bélico, la liga del Mediterráneo tampoco tuvo un final feliz.

- No se pudo acabar, la guerra se generalizó y los partidos que se debían jugar se suspendieron debido al masivo reclutamiento de los jóvenes en los años 1936-37. Fue muy penoso y un día yo mismo me vi metido en un camión camino de Ciudad Real para incorporarme al frente de guerra en Pozoblanco, (en Córdoba).

Acabada la guerra civil, Veral como no encontró trabajo en el Puerto de Sagunto estuvo tres años en la ciudad de Valencia, pero a la primera oportunidad laboral que se le presentó volvió a su pueblo y ya en 1941 contrajo matrimonio con Amparo Casanova Sanz que sería la madre de sus tres hijas. Una de nuestras mañanas de conversación en el bar de Antonio que estaba en el campo de fútbol Veral me hizo la confesión recordando los muchos sentimientos que siempre le había ligado a su pueblo:

-     Me siento orgulloso de todo lo que hace referencia a Sagunto. En una ocasión, durante un viaje del equipo que realizamos a Cataluña para jugar un torneo de fútbol, el juego se interrumpió para saludar la entrada en el estadio el President de Generalitat de Catalunya, Francesc Maciá. Todos lo saludamos con un aplauso y, una vez finalizado el encuentro y durante la entrega de trofeos, el President le preguntó a Llago, nuestro capitán: “¿D’on sou vosaltres?”, a lo que el aludido respondió “del Port de Sagunt”. Ante el asombro de todos los presentes el President, dándole unas palmaditas en la espalda, le apuntó con énfasis y por dos  veces “de ¡Sagunt! de ¡Sagunt!”.

Nuestras conversaciones se repetían, día tras día, entre anécdotas varias, aventuras, curiosidades y algún que otro chascarrillo. En ocasiones, Veral se ponía nostálgico, muy tierno siempre en referencias al amor que tenía a su familia. El trabajo en la Siderúrgica era para él prioritario en aquellos tiempos difíciles después de la guerra. Era muy importante llevar un sueldo a casa aunque la práctica del fútbol la seguía ejerciendo como un verdadero “enfermo” por el deporte.

- Para jugar al fútbol – recordaba – teníamos muchas dificultades que superábamos con ilusión. En invierno, como salíamos de trabajar a las 17,30 horas y no había luz para hacer los entrenamientos, los martes hacíamos primero ejercicios con balón y después la tabla de gimnasia. Los jueves era todo lo contrario, primero la tabla de gimnasia y tras una breve pausa, jugábamos con el balón casi a oscuras. Todos los días de entrenamiento se nos hacía noche cerrada.

-     ¿Cómo fue su vida futbolística durante la posguerra?, pregunté.

-     Altos Hornos de Vizcaya en Sagunto – respondió, rápido – se inscribió para jugar los Campeonatos de Empresa con el nombre de CD Acero. Éramos un buen equipo y pasamos sin agobios la primera eliminatoria. Después de algunos problemas para la eliminación del Instalaciones Eléctricas de Córdoba y, a pesar de que jugamos con Pepe Villar – que había fichado como profesional en 1943 por el Elche CE y no debía jugar -, llegamos hasta la final. El día 23 de abril de 1944, en el campo de fútbol del Rayo Vallecano, en Madrid, se jugó la final del Campeonato de España de Empresas entre los equipos Altos Hornos de Vizcaya (Sagunto) y la Sociedad Gallega de Electricidad (Pontevedra). Ganamos el partido por ocho goles a uno y barrimos a los jugadores gallegos.

Después de una pequeña pausa, Veral continuó recitando la alineación completa de aquel encuentro: Pedrín, Valentín, Pérez, Ramírez, Alonso, Molero, Ferruses, Urrutia, Zúnica, Villar y Veral, estaban como suplentes Moya y Figueirido.

Acabada aquella exitosa campaña en la liga de empresas, el CD. Acero jugó la temporada 1944-45 en la 1ª Categoría Regional. Al año siguiente, se clasificaron para jugar en la 3ª División Nacional. Veral era un puntal muy importante en aquel equipo, pero después de meditarlo y asesorarse bien, decidido otro deseo para el Club de sus amores.

-     Quería entrenar – me confesó -. Se lo comuniqué a la directiva del CD. Acero y me pidieron que jugara una temporada más en la Categoría Nacional, pero al final y como mi idea no había variado, el Club ya no tuvo fuerza para retenerme y al acabar la temporada 1946-47 decidí retirarme como jugador en activo para alegría de mi familia que estaba ya un poco cansada de tanto fútbol. La Junta Directiva del Club estimó que no se podía perder mi sabiduría y tanto tiempo al servicio del Club. El Presidente del Club habló conmigo y me ofreció entrenar al segundo equipo del Club denominado el Hierro. No lo dudé y acepté el reto.

Pero su andadura como entrenador cambió radicalmente por la mala clasificación y el escaso juego del primer equipo.

- La Junta Directiva – relató – acordaron que debía ser el entrenador del primer equipo. No me lo pensé dos veces. Me hacía mucha ilusión y así me convertí en entrenador del primer equipo del CD. Acero. Aunque no tenía el título de entrenador, gracias a un permiso especial otorgado por la Federación Valenciana de Fútbol y ratificado por el Colegio de Entrenadores, ejercí de “Mister” durante tres temporadas hasta que, ya en 1950, obtuve el título oficial en el primer curso de entrenadores que se celebró en Valencia.

Veral me comentó una vivencia de las muchas que él personalmente vivió durante su brillante carrera deportiva y que destacaba por encima del resto.

Su paso al banquillo no impidió que, en la temporada 1947-48 y dados los problemas que tenían algunos jugadores cuando tuvieron que disputar un partido en Zaragoza contra el Arenas CD, “me tuve – recordó – que vestir otra vez de corto”.

Montesinos, con quién a Veral le unía una gran amistad, le pidió que jugase ya que el equipo le necesitaba.

-     Durante la noche – explicó – reflexioné sobre la decisión y al final decidí jugar, aunque ya no de interior, sino de delantero centro para no debilitar las labores defensivas del equipo. El partido se jugó por la mañana y ganamos por cinco goles a tres.

-     O sea, que ¿también el CD. Acero jugaba torneos fuera de Valencia? – le pregunté -.

-     Sí. Recuerdo que fuimos invitados a Cataluña a jugar un partido amistoso contra el San Andrés donde jugaban los internacionales Mariano Martín y Buqué, allí vimos a Pepe Samitier (que estaba como ojeador del FC. Barcelona) y que se había acercado al campo para presenciar el partido llevado por la fama de nuestro portero llamado Tabardo. No jugamos bien y salimos vapuleados por ocho a uno aunque el portero nada pudo hacer debido a la superioridad de los catalanes. Como futbolísticamente las cosas no funcionaron bien y como siempre suele suceder en el mundo del fútbol, fui cesado por primera vez en el cargo de entrenador. La Junta Directiva decidió poner el CD. Acero a las órdenes de un ex-portero del Valencia CF. llamado López. Ni la clasificación ni el juego mejoraron, sólo hubo una pequeña diferencia entre mi sucesor y yo. Como tenía mas cartel que yo, tenía un sueldo de 2.500 pesetas al mes. Yo, como era de casa, sólo cobraba como los jugadores, las primas de los partidos que eran de entre 50 y 100 pesetas por encuentro.

-     ¿Pasó mucho tiempo sin entrenar?, pregunté.

-     No – contestó rápido -. A los pocos días de mi cese el Atlético Saguntino se puso en contacto conmigo. Con mucho dolor de corazón por haber dejado a mi equipo de siempre, tuve que remontar el río Palancia para dirigir al otro gran equipo de Sagunto y nuestro tradicional rival. Estuve con ellos durante tres temporadas, entre 1957 y 1959.

A pesar de la rivalidad existente entre esos dos clubes, Veral siempre tuvo buenas palabras y recuerdos agradables de su paso por el eterno rival.

- Yo sólo puedo – recordó – contar cosas buenas de mi paso por aquel Club, tanto dentro como fuera del terreno de juego. Siempre se portaron muy bien conmigo.

Su mejor recuerdo de aquello días en el Atlético Saguntino fue el partido de ascenso a la 3a División Nacional que se jugó en el campo del Romeu (Sagunto) entre el equipo de casa y el UD. Puzol. – A los puzoleros – rememoraba con pasión – les bastaba con un empate, pero nosotros teníamos que ganar. Desde el pitido inicial impusimos un fuerte ritmo de juego, pero el tiempo reglamentario se acababa y no pasábamos del empate a uno. Cuando se jugaba el minuto ochenta y nueve y con los aficionados de Puzol ya extendiendo la traca para celebrar su ascenso, el jugador saguntino, Miguel Gómez Pérez “Chatarreta” empalmó un fuerte disparo que se coló en la portería rival. Nuestros seguidores se pusieron como locos de contentos y festejaron el pase a la categoría superior.

Como casi siempre hacía Veral, de memoria y casi sin pensar, recitó los nombres de los jugadores que fueron la base del equipo del ascenso a la 3a División del Atlético Saguntino: Amador, Bodí, Esteve, Sayas, Llusar, Sanchis, Mezquita, Hervás, Gaspar, Montes, Virgilio, Gómez (Chatarreta), Martínez (Eugeniete), Salafranca, Ruiz y Díaz.

Veral siempre supo que su paso por el Atlético Saguntino sería fugaz. Siempre supo que su lugar estaba de vuelta a su “casa”, entrenando al CD. Acero, el club que le había visto nacer, crecer, hacerse como jugador y desarrollarse como deportista. Aunque algún personaje de la esfera futbolística porteña, (de cuyo nombre Veral no quiere acordarse en una prueba más de su saber estar), no le veía con buenos ojos, la temporada 1959-60, con Antonio Paredes como presidente, se dirigieron a él para que volviera a hacerse cargo del primer equipo.

- Yo estaba de acuerdo con volver – me comentó -, pero puse como condición que debería tener el mismo sueldo que los anteriores entrenadores. Paredes, apelando a mis sentimientos aceristas me intentó convencer de lo contrario, pero estaba harto de hacer el tonto y, ante mi firmeza, aceptó pagarme 2.500 pesetas al mes. Al día siguiente de aquel acuerdo, volví a entrenar a mi equipo y, como mano de santo, empezamos a jugar bien y a ganar. Al final de la temporada el CD. Acero (junto con la UD. Canals), logró el codiciado ascenso a la 3a División Nacional grupo IX.

Nuestros encuentros se repetían periódicamente y, como cada mañana que quedábamos, él llegaba con las pilas cargadas de recuerdos, fechas, nombres y anécdotas que hilaban temporadas y trabajos.

-     Como mi tarea ya estaba acabada cumpliendo la palabra que le había dado a la anterior directiva y como el ascenso a la categoría superior ya estaba conseguido, dejé – me confesó – de manera voluntaria la dirección del equipo. Estaba cansado y decidí que iría al campo, pero sólo como un simple aficionado más. Pasaron algunos partidos más y, viendo como el equipo navegaba a la deriva con un juego penoso, un directivo me vino a buscar un día saliendo del trabajo a las dos de la tarde para que volviera a sentarme en el banquillo. Me explicó la situación real y apelaron a los mismos argumentos de siempre: mi fidelidad al club, mi amor por los colores del CD. Acero y cedí. Aunque no de muy buena gana, rompí la promesa que le había hecho a mi familia y decidí aceptar el cargo de entrenador.

-     ¿Cómo veía entonces la situación del equipo? – le pregunté.

-     Estábamos casi con el agua al cuello. Sólo quedaban seis partidos por jugar y de los doce puntos posibles conseguimos once. Permanecimos en la Categoría. Gracias a nosotros el Tarragona que, se había salvado del descenso a la Categoría Regional por nuestras victorias se ofreció jugar un partido amistoso en el campo del Fornás y gratis. Como todas las temporadas se celebró la Asamblea General del CD. Acero. Entre otros puntos, estaba la elección de Presidente, a la convocatoria se presentaban Vicente Estal (antiguo Presidente) y Antonio Domínguez Carrión que había sido antiguo jugador del Club, del Mestalla, Valencia entre otros. Fue elegido Antonio Domínguez por la mayoría de los socios presentes y con el apoyo unánime de la Peña Sporting, comprometiéndose como primera tarea a apoyar la cantera

-     ¿Y como funcionaba el equipo? – le inquirí -.

-     Deportivamente las cosas no rodaban bien. Al final de la temporada se tuvo que jugar un partido de promoción contra el Extremadura. No ofrecieron gran resistencia y ganamos los dos encuentros, el jugado en el Fornás por cinco goles a cero y por dos goles a cero el disputado en la capital extremeña, pero las cosas no mejoraban. El buen fútbol no llegaba y como la directiva no buscaba entrenador para ver si cambiaban las cosas, fui yo quién me puse en contacto con Salvador Giménez. Era profesor en la escuela de entrenadores y dirigía al equipo amateur del Valencia CF.. Le propuse que se hiciera cargo del C.D. Acero por un sueldo mensual de 4.000 pesetas.

-¿Usted ya no volvió a entrenar? – le pregunté -.

-Sí, – contestó – entrené, pero ya en la temporada 1971 -72. Cansado de recibir críticas infundadas y de ataques, al final del partido jugado en Lérida contra aquel equipo decidí presentar mi renuncia irrevocable al cargo de entrenador del CD. Acero para siempre – resaltó tajante y confirmándome aquella decisión – .

 

 

JOSÉ MANUEL VERAL SANFELIP.

UNOS RASGOS BIOGRÁFICOS DESTACADOS.

Unos rasgos personales inequívocos resaltaban siempre en la personalidad de este honrado y deportivo hombre nacido en Moncofar. El primero que me quedó marcado después de muchas y largas horas de conversación con él fue su inequívoca fidelidad y su desinteresado amor a su club y a su pueblo. A pesar de que tuvo ofertas para ocupar puestos de mayor categoría en equipos como el Montpellier (Francia), el CD. Castellón, la Balompédica Linense , el Caudal de Mieres o el CD. Burriana, todas las desestimó por su apego al Puerto de Sagunto.

El segundo rasgo clave que encontré en Veral fue siempre su comportamiento en el que mezclaba la sencillez de su personalidad, con una exquisita educación, trufado con el máximo respeto y cariño para con todos con el que siempre transmitía sus recuerdos y memorias.

Prueba de ello, en su archivo personal (que me regaló) tenía recogidos, como una especie de motivo de agradecimiento, la mayoría de los nombres de jugadores del Sporting y CD. Acero desde 1922 hasta que dejó de entrenar. Tal era la magnitud de su memoria y su disciplina mental que en sus notas muchos de aquellos jugadores tenían hasta su lugar de procedencia, al llegar al CD. Acero, y su destino al abandonar el club.

Después de horas y horas de conversaciones animadas y amigables (que conservo con gran cariño grabadas en cintas magnetofónicas marcadas con su nombre) no me queda más que agradecerle, allá donde se encuentre, lo cariñoso y amable que fue conmigo a la hora de compartir sus recuerdos y lo mucho que me enseñó.

 

Y UNA PREGUNTA FINAL

-     ¿Cuál había sido el jugador que más le impactó? 

-     (Después de hacerme un buen regate dialéctico y para no mojarse, me contestó): Justo, Gómez, Domínguez, Castelló, Luís César, Asensi, Villar, Paco Sanpedro. Unos por una cosa y otros por otra. Todos fueron grandes jugadores y a todos los llevo en mi recuerdo.

 

 

 

 

BIBLIOGRAFÍA

 

Ortín Lorente, Vicente: PASIÓN POR EL SPORTING (El nacimiento del fútbol en el Puerto de Sagunto (1919-1947). Edit. V. Ortín 2000.

Este texto es una versión editada y extraída de las horas de conversación mantenidas con José Manuel Veral Sanfelip durante el primer semestre de 1994.

 

* Tanto las transcripciones de las conversaciones (conservadas en cintas magnetofónicas) como las fotografías corresponden a mi archivo personal Ortín-Andrés.

 

VICENTE ORTÍN LORENTE

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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http://www.youtube.com/watch?v=gNWRwDGdBcQ

Video del Museo Arqueológico de Sagunto

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Curso de Inglés

Aqui he encontrado un podcast para los que estan aprendiendo inglés

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Podcast Informatica en Sagunto

Nuevas tecnologias

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Podcast sobre políticas

Hola,

He encontrado un podcast por si alguien le gusta escuchar cosas de políticos.

http://politicaimparcial.mypodcast.com/

El RSS es: http://politicaimparcial.mypodcast.com/rss.xml

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un portal de podcast

Este portal es para todos y hay de todo

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Aprender

  • Nunca consideres el estudio como una obligación, sino como una oportunidad para penetrar en el bello y maravilloso mundo del saber.

Si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo.

Hay una fuerza motriz más poderosa que el vapor, la electricidad y la energía atómica: la voluntad.

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Los animales de dibujos

Este ejemplar del dibujo es una muestra de lo que el lapiz y el hombre puede llegar a realizar

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menjar sa i disfruta de la natura

fotografia flors aquatiques 

Cultivar un hortet ecologicament, a mes de menjar sa, de ser un entreteniment, comencem a practicar el decreiximent.   amb xicotetes accions com cuidar lletugues, sembrar creïlles, alls o cebes…

anima’t i practica l’agricultura ecológica.

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CASTILLO

Esta es una de las plazas del castillo de Sagunto que encontramos al entrar a la derecha. Vemos al fondo la puerta de San Fernando

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