Las Emociones y el deporte

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--Al265900 (discusión) 18:01 22 may 2013 (CEST)

EL DEPORTE Y LAS PASIONES [[1]]

el balón le cae a Fabregat, pasa la bola a Iniesta, Iniesta chuta, Iniesta .. . . .. GOL, GOL, GOL”. . . .

Y se desata la locura individual y colectiva en el campo en los bares en los hogares en las calles es como una ola que inunda todos los rincones de euforia . . . .

El político, el hombre de negocios, el respetable juez, el trabajador, el estudiante, el presidente de Gobierno y hasta el propio Rey, pierden la compostura, se saltan el protocolo, lo políticamente correcto y dan rienda suelta a sus pasiones, de forma espontanea sin ningún tipo de rubor.

¿Qué tiene el deporte, en particular el futbol que desborda nuestras emociones [[2]] y provoca todo tipo de reacciones en las personas?

El deporte, es espectáculo desarrollado por atletas y de gran vistosidad, es una fiesta motivo de reunión con familiares y amigos para contemplarlo, es distracción al tiempo que una evasión, el ser humano necesita por momentos sumergirse en este mundo de ensoñación, que actúa como una válvula de escape que regula las presiones del trabajo, la familia, las desgracias y todos los problemas de su entorno.

Pero me pregunto. . . ¿nos servirían para producir las mismas emociones de satisfacción y de alegría, cosas tales como la lectura de un buen libro, una película, bailar con tu pareja, pasear…..? Para muchas personas puede ser suficiente todo lo anterior, pero para una gran mayoría no es lo mismo.

Todo lo anterior nos produce una constante, moderada y regulada satisfacción, a diferencia de la contemplación de un espectáculo deportivo y su ansiado final con la victoria de tu equipo, que nos provoca una erupción de dopamina, que inunda nuestro torrente sanguíneo y recorre en segundos todo nuestro cuerpo, con el conocido resultado, un torbellino de sentimientos y emociones contradictorias como, llorar y reír, gritar, cantar, abrazos hasta con desconocidos . . . , toda una serie de alegrías desbordadas.

Según algunos científicos, apuntan entre otras razones, que para el ser humano un partido de futbol es nuestro equivalente actual de un antiguo campo de batalla o a una cacería organizada en la sabana, donde los futbolistas de élite son el exponente del cazador y guerrero. El resto los espectadores, nos identificamos con ellos, siendo partícipes en parte de sus emociones.

Otra causa que apuntan los científicos es que nuestro cerebro necesita el placer y más si es rápido y el futbol nos lo da por su inmediatez, porque nos identificamos con el deportista/futbolista y porque además en un campo de futbol, formamos una red social con las personas que nos rodean, en la que todos exaltamos nuestra amistad entre ese grupo, compartiendo un fin común frente al enemigo, compartiendo filias y asociándonos en nuestra alegría o tristeza. La lealtad al equipo hace que se mantengan las fidelidades con los aficionados, otra forma que recuerda las uniones primitivas de la caza o de la batalla.


Según algunos estudios en distintos países, la pasión por tu equipo, lleva a personas a realizar gestos, apuestas etc, como hacer trabajos gratis, ponerle el nombre de tu jugador preferido a tu nuevo hijo, renunciar al sexo un tiempo . . . . todo a cambio de la satisfacción de que tu equipo gane.

Pero esa pasión no solo es alegría, hay muchos momentos que el espectador/aficionado, siente en sus carnes la rabia, la impotencia o la tristeza ante la adversidad, pero todo forma parte del juego y del puzzle de emociones, ya que después en los momentos de victoria, la alegría y la emoción es mayor , se convierte en euforia.

¿Pero se despierta la misma pasión [[3]] entre las mujeres? Parece que las estadísticas indican que no, ya que hay bastantes menos espectadoras que espectadores, aunque es cierto que cada día aumentan las mujeres que asisten a espectáculos deportivos y en especial a los campos de futbol, quizás como parte del nuevo rol de integración total de la mujer en la sociedad, tal vez por sentirse mas liberada y desinhibida. Lo cierto es que para romper tópicos están los investigadores, y según la doctora Mercedes Almela,[[4]] los incrementos de testosterona y cortisol que se producen en los eventos deportivos, están motivados por el grado de afición de las personas analizadas y no dependen de ser hombre o mujer.

Quizás pronto quedará en el olvido aquella letra de canción (original de Rita Pavone)[[5]] lamentando: “¿Dime porqué los domingos por el fútbol me abandonas?

Con todos estos planteamientos, acaso pretendemos justificar que el deporte en especial el fútbol, puede servir para distraernos de nuestros verdaderos problemas, de nuestras responsabilidades, ¿es quizás el pan y circo de otros tiempos? Realmente hay quien opina así, pero yo personalmente (y coincido en esto con muchas personas conocidas e incluso famosas), me permito mi dosis de pasión en el fútbol y la disfruto, me dejo llevar por la vehemencia, por mis predilecciones, y hasta puede que no sea objetivo. Pero cuando termina el espectáculo me niego a que estas pasiones formen parte de mi modo de ver la vida, o se trasladen a mi vida personal, en definitiva vuelvo a la realidad.



MaratoyMitja


Bernabé Lardín Velasco, 1ºB